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Manuel de Jesús Rodríguez
Miércoles 10 de julio de 2024 - 01:00 AM

¿Cuál es el afán?

Columna de opinión de Manuel de Jesús Rodríguez

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El miércoles de la semana pasada, el Concejo de Bucaramanga eligió la mesa directiva del año 2025. Aunque la normativa señala que para los años de sesiones diferentes al primero sus dignatarios se elegirán a partir del segundo periodo de sesiones ordinarias o en sus prórrogas con efectos a partir del primero de enero del siguiente año, muchos, con razón, se preguntaron cuál era el afán de hacerlo, sobre todo habiendo temas y decisiones más importantes por tratar y definir.

A 15 de los 19 concejales esa observación, válida desde donde se le analice, les tuvo sin cuidado; tanto que pasaron por alto algunas de las formalidades que se deben cumplir para la conformación de la mesa directiva.

La normativa señala que la oposición tiene derecho a ocupar al menos una de las dignidades de la mesa directiva y que los candidatos a ocuparla deben postularlos las organizaciones declaradas formalmente en oposición.

En otras palabras, por la forma en que está redactada la norma, la postulación debe ser fruto del consenso de los partidos o movimientos políticos declarados en oposición, no de la imposición o del capricho de uno de ellos.

Pero no fue la única omisión. La normativa impone, además, dos cargas adicionales. La primera, que la organización política que haya ocupado un lugar en la mesa directiva no puede volver a ocuparlo hasta tanto no lo hagan las demás declaradas en oposición, salvo que por unanimidad decidan otra cosa. La segunda, que la representación debe alternarse en periodos sucesivos entre hombres y mujeres.

El punto es que la única concejal de Bucaramanga forma parte de una de las organizaciones declaradas en oposición y era a ella, por derecho propio y porque así lo ordena la ley, a quien le correspondía ocupar un escaño en la mesa directiva. Ni siquiera la postularon. Debieron hacerlo para cumplir la ley. Nadie puede obligarla a aceptar, pero debían, por lo menos, postularla para que declinara y dejar el camino despejado para no cumplir la alternancia de género que impone la norma.

En el Concejo de Bucaramanga las cuentas no cuadran. Once partidos o movimientos políticos tienen asiento en él. Tres, que representan siete de los diecinueve concejales, se declararon en independencia; cuatro, que representan seis concejales, son de gobierno; los cuatro restantes se declararon en oposición. De los seis concejales de la oposición, tres están en el lugar equivocado. Las votaciones los delatan.

A quince concejales el afán les hizo olvidar que en lo público las formas son tan importantes como el fondo y eligieron la mesa directiva infringiendo normas en que debía fundarse, en forma irregular y con desviación de poder. Otra nulidad cantada. Escojan la causal.

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