Decir que Metrolínea se encuentra en crisis ya es una obviedad. Hace un par de semanas se agregó un capítulo más a esta Crónica de una Muerte Anunciada.
El ente gestor no logró llegar a un acuerdo de pago con sus acreedores por deudas que llegan a los 300 mil millones de pesos y se empezó a hablar de liquidación, con toda la incertidumbre que ello genera.
La liquidación es inminente, pero la Supertransporte decidió que la decisión recae sobre los entes territoriales, específicamente en el Concejo Municipal.
Eso sí, leordenó al ente gestor a que desarrolle un plan de acción para seguirle prestando el servicio a la ciudadanía.
Lo cierto es que, contrario a su eslogan, Metrolínea no nos mueve. La cantidad de usuarios está lejos del punto de equilibrio para su sostenibilidad financiera y ante sus fallos estructurales pulula el transporte informal.
El ente gestor se ahogó como producto de malos manejos administrativos y en medio de fallos estructurales en torno al diseño y funcionamiento del sistema.
En pocas palabras, a Metrolínea lo mató la nula planificación de las autoridades de turno.
Como lo muestran los resultados de los Diálogos Ciudadanos de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos (BCMV), el servicio no llega a donde debería hacerlo y no es una alternativa para los ciudadanos, por ejemplo, del norte de Bucaramanga.
Los buses no pasan con frecuencia, hay inseguridad en las estaciones y, para rematar, presenta desfalcos gigantes por ‘elefantes blancos’ como el portal de PQP (Papi Quiero Piña en Floridablanca), por cerca de mil millones de pesos.
Ante este desolador panorama, lo prudente es iniciar el proceso legal de liquidación y estructurar un nuevo modelo que corrija todos los fallos de Metrolínea.
Será necesario convocar al sector empresarial y al Gobierno nacional para darle vida al nuevo modelo del Sistema de Transporte Masivo, alcanzando los acuerdos contractuales necesarios para garantizar su viabilidad financiera.
Dicho modelo tendrá que partir de un conocimiento profundo de la matriz de movilidad de toda el área metropolitana de Bucaramanga, para que llegue a cada rincón donde el servicio sea requerido.
Además tendrá que ser un sistema verde, eficiente, atractivo y competitivo en todos los frentes para recuperar los usuarios de los piratas.
Eso es Pensar Ciudad.











