Columna de opinión de Roger Forero Hidalgo

Bucaramanga tiene un potencial inmenso que va más allá de lo que tradicionalmente hemos imaginado. Es hora de dejar de lado las soluciones a corto plazo y sin visión, y comenzar a soñar con proyectos que verdaderamente puedan posicionar a nuestra ciudad como un líder en innovación y sostenibilidad. Es momento de pensar en grande.
Soluciones tradicionales al sistema de transporte actual, como Metrolínea, demuestran múltiples desafíos que nos invitan a repensar nuestras estrategias. Imaginemos una red de tranvías eléctricos que conecte de manera eficiente todos los puntos de la ciudad. Este sistema no solo sería amigable con el medio ambiente, sino que también revitalizaría zonas urbanas y podrían convertirse en un gran atractivo turístico.
Bucaramanga, conocida por sus numerosos parques, podría ir un paso más allá y convertir estos espacios en centros de energía renovable. Imaginemos, en plena autopista, parques con paneles solares y turbinas eólicas que embellezcan el paisaje, pero también contribuyan a la red eléctrica. Parques eólicos y solares no son una utopía, son una realidad como el Parque Eólico de Middelgrunden y el parque solar de Vauban.
Además, la construcción de edificios exclusivos con jardines verticales y granjas urbanas mejorarían la calidad del aire, pero también promovería la calidad de vida de los ciudadanos. Este tipo de proyectos, que combinan arquitectura moderna con sostenibilidad, ya son una tendencia en grandes metrópolis, nos sacan de la cotidianidad que parece atraparnos y nos llevan a lo extraordinario.
Las soluciones a corto plazo no solo desperdician tiempo y recursos valiosos, sino que también resultan ineficaces para abordar los desafíos urbanos de manera sostenible. En contraste, empezar a pensar en proyectos grandes y bien planificados puede resultar incluso más económico. Estos proyectos ofrecen beneficios duraderos y una eficiencia que reduce gastos futuros.
Pensar ciudad es empezar a pensar en grande. Abrazar el espíritu de la puja santandereana, ese “siempre adelante " que nos define e invita a pensar en un futuro ambicioso. Es canalizar esa energía hacia la creación de proyectos innovadores que posicionen a Bucaramanga como líder en desarrollo urbano, con el potencial de ser una ciudad modelo.












