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Sergio Rangel
Domingo 24 de marzo de 2024 - 12:06 AM

Nos salvamos de milagro

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El primero de Enero de 1850 el Italiano Agustín Codazzi comienza los trabajos para levantar en mapas los relieves del país. Comienza por las estribaciones de la cordillera Oriental, entrando por el Sur con Manuel Ancizar, con quién llega a Zapatoca. Codazzi, Ancizar y sus acompañantes topógrafos se asoman a la inmensidad de la selva que continuaba hacia el noroccidente y parecía no tener fin. Deciden entonces seguir a los sitios poblados del oriente.

Qué iban a imaginarse ese par, con alma de aventureros, que esa mancha de selva espesa, que se extendía por la ribera del Magdalena iba a estar cultivada por miles de hectáreas de Palma de Aceite y que contribuye con su riqueza a miles de empleos y al crecimiento y fundación de ciudades como Puerto Wilches, San Vicente, Lebrija, Sabana de Torres, Cimitarra, Puerto Araujo, San Alberto, y de ahí en adelante todo el Sur del Cesar.

Los avances en la tecnología agropecuaria y la economía se vieron tambalear cuando el candidato Petro, pésimamente informado, se dedicó al comienzo de su campaña a arremeter contra el cultivo de la palma, considerándolo lesivo al medio ambiente. Sus consejeros y él mismo, no sabían que con la palma se estaba cubriendo miles de hectáreas que otrora fueron deforestadas por la necesidad de madera para las calderas de los buques que navegaban en el rio Magdalena, y para las traviesas de la red férrea a la Costa. Con la palma de aceite se creó un un bosque que vino a salvar el caudal de ríos y quebradas a punto de desaparecer. Algo muy importante fue la gran producción de aceite vegetal económico, que frenó en seco las importaciones de aceites de soya, ajonjolí, girasol y otros que son perjudiciales para la salud y el bolsillo de los colombianos. En este tema de los beneficios de la palma es bueno recordar que el ACPM se mezcla en un 6 % con aceite de palma, evitando el humo y los gases tóxicos. Si el presidente Petro y sus asesores hubiesen continuado con la tesis de erradicar la palma de aceite, sería catastrófica la desaparición de miles de empleos directos e indirectos que ésta genera.

No puedo pasar por alto comentar la intención del señor Gobernador, Juvenal Díaz Mateus, de un proyecto similar al de la palma de aceite y fomentar la siembra de higuerilla en zonas de suelos de características limitadas para la agricultura. El aceite de higuerilla se mezcla con la gasolina, que es el milagro del desarrollo chino. La mezcla abarata la gasolina y evita el congelamiento del combustible a grandes alturas, como sucede en la nueva aviación en el turismo del Tíbet. Colombia con la higuerilla seguiría su ejemplo.

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