domingo 17 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

¡Basta de palabras!

Me atrevo a decir que Duque, frente a lo que se nos viene, se ha comportado como un tecnócrata de pa-labras repetidas, deformadas, sin actuar
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Columna de
Sergio Rangel

El hombre es dueño de su olvido. Y el tiempo traicionero nos rapa el conocimiento y los recuerdos.

Hace 41 años, 1976. Siendo presidente López Michelsen y ministro de Gobierno, Rafael Pardo Buelvas, las organizaciones sindicales, CTC, CUT, CSTC, CGT, éstas dos últimas comunistas.... y un sector conservador acaudillado por doña Berta de Ospina (disgustada con López por un nombramiento que no le hizo para una amiga), acordaron para el 12 de septiembre un paro que hizo estremecer al país. Incendios, robos y pérdida de vidas humanas, 50 muertos. Un año más tarde, tres individuos con prendas militares se presentaron a la casa del exministro Pardo Buelvas y lo acribillaron a balazos en el baño. El comunicado que publicaron los asesinos en donde se identifican como “Auto Defensas Obreras”, grupo que resultó no ser obrero, “decía vengar a los muertos del paro de hace un año”. El ministro de la Defensa, Camacho Leyva, capturó a Hector Fabio Abadía Rey, Alfredo Camelo Franco, y Manuel Bautista, y los entregó a la justicia. Condenados a 21 años de carcel, purgaron únicamente ocho. Abadía, hijo de un reconocido musicólogo y bisnieto del expresidente Abadía Méndez. Lo sorprendente fue que Abadía se ocultaba en una casa de retiros de Jesuitas. Para el 21 de noviembre se prepara otro de esos “Paros” donde se prevé que haya muertos, heridos, cenizas, y caos, programado a distancia, fuera del peligro.

Obedece a un plan internacional bolchevique que se origina en el de Foro de São Paulo. Palabras,... palabras, de seudointelectuales, socialistas ricos, con abultados fondos en cuentas de la banca internacional, dirigidas a los desarrapados de América para que por ellos pongan los muertos, cambiando la táctica y la estrategia en la toma del poder. Recurrir al vandalismo en las ciudades, paralizar actividad económica, y así anular la maniobrabilidad política del gobernante.

Me atrevo a decir que Duque, frente a lo que se nos viene, se ha comportado como un tecnócrata de palabras repetidas, deformadas, sin actuar. Carece de habilidad política y se centra en abstrusos temas económicos y estadísticos. “Basta de palabras”, dice Hamlet. La politóloga y filósofa judía Hannt Arent, adviertía, “... los grandes giros de la humanidad se deben a hechos políticos, no económicos”.

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