sábado 30 de julio de 2022 - 12:00 AM

Más control a la minería ilegal

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Columna de
Victor Castillo

Desde el 2011, Bucaramanga ha sido sede de movilizaciones masivas en pro de la defensa del páramo de Santurbán. Miles de voces se han unido en esta ciudad para rechazar la explotación minera a gran escala y así se ha logrado defender el agua que consumen más de 2,3 millones de personas.

Los proyectos de las multinacionales mineras, que llegan a estas tierras con la intención de explotar millones de onzas de oro, atraen todos los reflectores. Las consecuencias ambientales de su trabajo son ampliamente difundidas y debatidas, lo que brinda herramientas a la comunidad para sentar su postura.

Sin embargo, hay un fenómeno que pasa casi desapercibido para la mayoría de ciudadanos: la minería ilegal en zonas de influencia del Páramo de Santurbán. En esta actividad de pequeña escala se utiliza mercurio para separar el oro del sedimento. El químico que sobra de este procedimiento termina vertido en las fuentes hídricas de la zona.

El río Suratá, en la provincia de Soto Norte, actualmente presenta una concentración de 163 microgramos de mercurio por litro de agua, muy por encima del nivel permitido: 2 microgramos por litro. Esta alerta fue emitida en la semana por el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga después de un análisis de muestra.

La compleja situación llevó a que el acueducto suspendiera la captación de agua cruda de este afluente y se abasteciera del embalse del río Tona para garantizar el servicio y la calidad. Una medida necesaria, pues la ingestión de compuestos de mercurio pude ocasionar trastornos neurológicos y del comportamiento.

La pregunta que está ahora sobre la mesa es si los esfuerzos de las autoridades para controlar la minería ilegal se han quedado cortos. Se informan avances en temas de capturas e incautaciones de elementos químicos destinados para esta actividad, pero los niveles de contaminación siguen aumentando.

La Procuraduría liderará en agosto unas mesas temáticas para abordar esta realidad con los ministerios de Medio Ambiente y Minas, CDMB, Fiscalía, Gobernación de Santander y las alcaldías de Bucaramanga, California, Matanza y Suratá, entre otras entidades oficiales. Qué importante sería que lograran definir y ejecutar un plan articulado para la protección efectiva del agua.

De igual forma, es de vital importancia que nosotros como ciudadanos hagamos un seguimiento riguroso a estos esfuerzos y exijamos a las autoridades cumplir sus compromisos. Hay grupos valiosos de veedores que vienen realizando este trabajo y requieren ser respaldados para que sus peticiones y acciones de control tengan un mayor eco.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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