Publicado por: Víctor Castillo
No solo Colombia sino el mundo enfrenta los graves efectos de la segunda ola de la pandemia por COVID-19, con el agravante de la aparición de mutaciones del virus. En su natural comportamiento evolutivo se han identificado al menos tres de ellas: la inglesa, la sudafricana y la brasilera, que han mostrado ser más agresivas, mas contagiosas y al parecer con mayor letalidad, y que de alguna forma han aislado a esos países por el cierre de fronteras y la cancelación de vuelos para tratar de contener la propagación.
En medio de este lamentable panorama, aparece en Colombia otra “pandemia” que es la solicitud de revocatoria de algunos mandatarios elegidos por elección popular. Esta situación no solo va a desviar recursos importantes que deberían ser usados para contener y paliar la pandemia, sino que también, de alguna forma, ayudará a la propagación del virus.
Por un lado, y aunque no está consagrada en nuestra Constitución Política, el senador Roy Barreras está promoviendo la revocatoria del mandato del presidente Iván Duque a través de un referendo que puede ser interpretado más como una herramienta para alcanzar notoriedad e impulsar su campaña de precandidatura presidencial.
Por otro lado, con amparo en el artículo 259 de la Constitución que consagra dos causales para solicitar la revocatoria: el descontento generalizado y el incumplimiento de la propuesta de Gobierno, se ha solicitado revocatoria para 28 mandatarios, entre otros para los alcaldes de Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta, Manizales, Valledupar y Quibdó.
Una encuesta realizada por Invamer y publicada en el noticiero CM& el pasado 27 de enero muestra una favorabilidad por encima del 55% para los alcaldes de Bogotá, Medellín y Bucaramanga, lo que descarta el descontento generalizado como causal. El incumplimiento del programa de Gobierno es más difícil de evaluar en medio de una pandemia, que obviamente desvía todas las acciones a paliar las gravísimas implicaciones de la misma. Si esta fuera la razón, habría que revocar a todos los mandatarios del mundo occidental incluidos presidentes y alcaldes de las grandes ciudades del mundo.
Estos procesos revocatorios, anunciados algunos al día siguiente de la posesión de los mandatarios, y motivados más por desavenencias personales y políticas, florecen hasta ahora porque la misma ley impide que se surtan en el primer año de mandato. Es desafortunado para el país que en este momento los mandatarios deban distraer su atención para defenderse y se deba destinar tiempo y recursos económicos importantes a atender estas absurdas revocatorias.
No estuve de acuerdo en la “revocatoria” jurídica por la Procuraduría al alcalde Rodolfo Hernández y menos lo estoy en esta oportunidad con la solicitud de revocatoria del alcalde Juan Carlos Cárdenas, a quien reconozco por su esfuerzo y trabajo para que la ciudad salga lo mejor librada de esta difícil situación.











