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Víctor Solano
Sábado 14 de junio de 2025 - 09:00 AM

Santander repunta en su competitividad

La competitividad exige que profundicemos en tres pilares clave. En materia de educación, mantener el liderazgo en cobertura no es suficiente; debemos elevar la calidad.

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Santander alcanzó el cuarto lugar en el Índice Departamental de Competitividad 2025 con un puntaje de 6,28, escalando dos posiciones y consolidándose como el cuarto ‘motor’ económico del país. Este logro refleja avances notables en sectores como infraestructura, sofisticación productiva, salud, adopción de TIC y el sistema financiero. El reciente crecimiento del 84% en exportaciones no mineroenergéticas, impulsado por la industria agraria, evidencia el dinamismo regional.

Sin embargo, el repunte no debe nublar nuestra mirada crítica. A pesar de las mejoras en infraestructura general, el departamento ocupa el puesto 23 de 33 en el estado de las vías primarias. Esto afecta el transporte de productos agrícolas y la conectividad básica de la población. En educación superior, el desempeño docente en la región sigue rezagado, ubicándose en el puesto 21, por debajo del nivel deseable.

La competitividad exige que profundicemos en tres pilares clave. En materia de educación, mantener el liderazgo en cobertura no es suficiente; debemos elevar la calidad. Es imprescindible fortalecer la formación docente en universidades y centros técnicos regionales. Además, incentivar la investigación aplicada en áreas como agroindustria, biotecnología y TIC permitirá acercar la academia a las necesidades reales del departamento.

Por otra parte, si bien Santander no puede depender exclusivamente de combustibles fósiles, tampoco puede renunciar a ellos de la noche a la mañana como pretenden muchos del coro oficialista... Para mantenerse competitivo es urgente diversificar la matriz energética con proyectos de energías renovables (solar, eólica, biocombustibles), pero con la financiación de los hidrocarburos para su investigación y desarrollo pensados a largo plazo. Así reduciríamos costos, atraeríamos inversión y nos posicionaríamos en sectores de futuro. Además, explorar tecnologías aplicadas a la eficiencia energética y movilidad limpia debe ser una prioridad regional en paralelo al desarrollo de los pilotos de yacimientos no convencionales.

A su vez, la transformación digital y la automatización deben estar más presentes en las organizaciones al incorporar procesos que busquen mejorar eficiencia, trazabilidad y seguridad. Aunque la adopción de TIC avanzó, aún hay rezagos que frenan la productividad.

Nos queda un camino por recorrer: la política fiscal local y la sostenibilidad ambiental. Santander mejoró su capacidad de recaudo e institucionalidad financiera, pero aún puede optimizar el cobro de impuestos territoriales. Una cultura tributaria sólida va a permitir financiamiento de proyectos estratégicos. Así mismo, ante un entorno global volátil (recesión estimada por el Banco Mundial) e impactos en agro y transporte, debemos avanzar en sostenibilidad ambiental y logística al combinar inversión pública con esquemas públicoprivados.

En conclusión, el cuarto puesto no es un punto de llegada ni un premio, sino una plataforma de despegue. El verdadero desafío radica en convertir este ascenso en una base sólida para un desarrollo integral.

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