jueves 18 de julio de 2019 - 12:00 AM

La educación ha muerto

Los estudiantes trasladan hoy sus dispositivos móviles al aula con el estímulo del profesor que deja de ser un capellán para convertirse en un facilitador de experiencias
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Columna de
Víctor Solano

No es que renunciemos a la idea de educarnos, pero abandonemos la idea de que la educación se ancla dentro de cuatro paredes, impartida por un único actor y bajo un solo modelo, casi litúrgico.

Y digo “litúrgico”, porque la educación suele arropar de oficialidad la experiencia educativa como una serie de símbolos de jerarquía, sincronía y disciplina acrítica, como si se tratara de un acto casi religioso. El profesor de pie y al frente, recita datos y el estudiante debe responder al ‘salmo’ en donde se premian la obediencia y la memoria por encima de otras competencias.

Eso está cambiando e inclusive hay instituciones que se desafían el statu quo y proponen nuevos modelos. Hoy, la educación transita por espacios y momentos en donde el estudiante es el centro de los objetivos y no un objeto en barro crudo a moldear. Por eso ha avanzado tanto el homeschooling, donde los estudiantes construyen su camino con la guía de orientación basada en la personalización de la educación.

Las tecnologías emergentes han sido claves para esa metamorfosis de la educación. Actualmente, las tendencias son muy dicientes. Por ejemplo, olvidemos que colegios y universidades son las únicas instituciones que pueden formar. Muchas empresas, especialmente del sector TIC, capacitan y certifican conocimientos que por muchos empleadores son más valorados que un pregrado de cinco años.

Así mismo, hoy se habla de e-Learning como esa tendencia en que la educación en línea le sirve a quienes desestiman las variables lugar y momento para capacitarse, al punto de que nace el mLearning para miles de estudiantes que hoy toman cursos a través de su móvil.

Los estudiantes trasladan hoy sus dispositivos móviles al aula con el estímulo del profesor que deja de ser un capellán para convertirse en un facilitador de experiencias. Ahí se combinan otras tendencias como la de los Makers, una corriente que pregona que se aprende haciendo, construyendo y deconstruyendo artefactos.

Invito a padres y educadores a que a repensemos los modelos, a que desafiemos la autoridad que sobre nosotros ha ejercido la tradición por encima de la innovación.

La educación ha muerto, como la conocíamos, se está transformando.

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