jueves 24 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Vocaciones de territorio y transformación

A las regiones las salvamos creándoles oportunidades y facilitando los trámites y no solo con rogar paternalismos estatales. Se puede y se debe.
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Columna de
Víctor Solano

A menudo escucho el temor de que la transformación digital de los negocios busca negar las vocaciones de los territorios y pasar como una aplanadora por encima de las economías locales.

No volveré a definir la transformación digital porque ya lo he compartido en otras columnas, pero insistiré en que implica revisar cómo hacemos las cosas para, con ayuda de las TIC, tener una oferta eficiente, competitiva y diferenciada.

El mayor problema con las organizaciones es que no quieren cambiar cuando sienten que el juego les funciona. La zona de confort es el mayor enemigo de la evolución.

En las regiones se afianzan economías que por décadas han subsistido y hasta han logrado desarrollos importantes. Así, por ejemplo, donde vivo (Socorro, Santander) hay vocaciones del territorio que son icónicas, como la ganadería, que ha llegado incluso a la creación de razas o el cultivo del café que lo ha llevado a ser el mayor productor del departamento, y así le siguen los cítricos, la caña y el turismo.

No obstante esos sectores no deben temer la transformación digital de sus procesos; por el contrario deben buscar cómo agregar valor. Celebro que haya emprendimientos como Melken que desarrolla nutrición de precisión para formular y elaborar alimentos balanceados para las ganaderías; cafés especiales como Ruralia, que es uno de los mejores del país. Hay que transformar las materias primas y, en paralelo, hay que estimular el surgimiento de nuevas empresas que agreguen competitividad con uso de tecnologías a las cadenas de valor.

No podemos seguir dándole la espalda a las regiones. Hay que simplificar los procesos de convocatoria del SENA, pero hay que aprovechar la fuerza de otras del Estado como Innpulsa, MinTIC y MinCultura, así como de privados como BBVA, Google, IBM, Lumen y Microsoft, y otras locales más pequeñas para afianzar el emprendimiento y no solo en las capitales. En las provincias hay que consolidar centros de innovación, emprendimiento y productividad para cambiar el chip de buscar empleo para pasar a generarlo.

A las regiones las salvamos creándoles oportunidades y facilitando los trámites y no solo con rogar paternalismos estatales. Se puede y se debe.

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