Área Metro
Martes 20 de octubre de 2026 - 11:44 AM

María Angélica Arenas, la santandereana que quiere transformar la enseñanza del inglés en Santander

María Angélica Arenas Paredes, participante de la cohorte 2026 de Lideremos, quiere impulsar una política pública de bilingüismo a 10 años en Santander. Tras estudiar en Londres y liderar proyectos educativos en Bucaramanga y Floridablanca, busca que aprender inglés deje de ser un privilegio.

María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: Redacción Vanguardia

Para María Angélica Arenas Paredes aprender inglés nunca significó solamente dominar otro idioma. Fue, literalmente, una puerta.

Por esa puerta llegaron las becas. Después aparecieron los intercambios, los viajes, las oportunidades laborales, los estudios en el exterior y la posibilidad de sentarse a conversar con personas de diferentes países. Y mientras más avanzaba en su carrera, más clara se hacía una pregunta: ¿por qué esas mismas oportunidades no podrían estar al alcance de miles de niños y jóvenes que estudian en instituciones públicas de Santander?

“A mí el inglés me ha abierto las puertas al mundo, a becas, a intercambios, a trabajos increíbles, a viajar por el mundo”, cuenta.

Por eso, cuando habla de bilingüismo, María Angélica no piensa únicamente en verbos, pronunciación, gramática o exámenes. Habla de movilidad social.

“Esa es mi mayor motivación, que cada vez más niños, o de sectores ojalá vulnerables, pudieran tener más oportunidades de movilidad social, mejores oportunidades laborales y académicas por el hecho de hablar un muy buen inglés”.

Esa convicción es también la que llevó a esta santandereana a integrar la cohorte 2026 de Lideremos. Llegó al programa con un propósito que, aunque ambicioso, lleva años construyendo desde diferentes escenarios de la educación pública: lograr que Santander cuente con una política pública de bilingüismo de largo plazo.

María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA

Una política para los próximos diez años

Su idea parte de una preocupación que ha encontrado repetidamente en su trayectoria profesional: las oportunidades para aprender inglés todavía son profundamente desiguales.

Publicidad

Un estudiante de un colegio privado de una ciudad puede contar con condiciones muy diferentes a las de un niño que estudia en una institución oficial de un municipio pequeño o en una escuela rural.

Para María Angélica, reducir esa distancia requiere dejar de pensar el bilingüismo únicamente a través de proyectos temporales y avanzar hacia una política capaz de sobrevivir a los cambios de gobierno.

“Mi sueño es que mi departamento tenga una política pública a 10 años, así como lo logramos hacer en Bucaramanga, que garantice recursos, que garantice líneas estratégicas, que garantice acompañamiento a los docentes, sobre todo rurales, que tanto lo necesitan”.

En esa lista incluye también recursos tecnológicos, infraestructura y herramientas que permitan que los estudiantes de las zonas rurales puedan acceder a una enseñanza del inglés de mayor calidad.

El objetivo de fondo es claro: contribuir a cerrar una brecha que ella ha observado durante años.

Una brecha “entre la educación pública y la educación privada”.

Publicidad

No habla solamente desde la teoría.

Ha recorrido colegios, trabajado con profesores, conocido instituciones rurales y participado en procesos de diagnóstico de las dificultades que enfrentan las comunidades educativas.

Y también conoce el otro lado de la historia: el de las oportunidades que pueden aparecer cuando un estudiante logra dominar una segunda lengua.

Ella misma es uno de esos ejemplos.

Publicidad

María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA

De la UIS a Londres

María Angélica Arenas es licenciada en Inglés de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Pero su formación profesional terminó llevándola mucho más lejos.

En 2015 cursó una maestría en Educación y Desarrollo Internacional en University College London, en Inglaterra. Según cuenta, pudo realizar esos estudios gracias a apoyos económicos que obtuvo por su desempeño académico, entre ellos una beca de Colfuturo relacionada con sus resultados en las pruebas Saber Pro y otra ayuda dirigida a estudiantes colombianos destacados en la universidad.

Estudiar en Londres terminó reforzando algo que ya intuía: aprender un idioma no solo sirve para comunicarse.

Publicidad

También modifica la manera de comprender el mundo.

El inglés, dice, le permitió construir amistades en otros países, viajar, acceder a oportunidades académicas y laborales y entender de otra manera conceptos como la internacionalización y la globalización.

Su formación continuó después en el campo que terminaría convirtiéndose en uno de los ejes de su carrera: la política educativa.

Se especializó en planeación y gestión de políticas educativas de Unesco en Argentina, experiencia a partir de la cual se vinculó a una red latinoamericana de especialistas en el área.

Con los años, el salón de clases también dejó de ser su único territorio.

María Angélica calcula que lleva cerca de 15 años vinculada a la enseñanza del inglés como lengua extranjera.

Ha sido docente universitaria, capacitadora de profesores del sector público y profesora invitada de la Maestría en Didáctica de la Lengua de la Universidad Industrial de Santander.

También ha trabajado como consultora en programas relacionados con el fortalecimiento de la enseñanza y el aprendizaje del inglés para entidades como el Ministerio de Educación Nacional y el British Council, además de participar en proyectos de la Gobernación de Santander y asesorar administraciones municipales.

Pero durante los últimos años su trabajo ha tomado cada vez más el camino de la gestión pública.

Y allí comenzó a preguntarse cómo pasar de intervenir en un colegio, formar a un grupo de profesores o desarrollar un proyecto durante determinado periodo a construir herramientas que pudieran permanecer en el tiempo.

María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA
María Angélica Arenas. Foto suministrada/VANGUARDIA

Bucaramanga, el primer gran paso

En 2023 fue líder de bilingüismo de la Secretaría de Educación de Bucaramanga.

De esa etapa conserva uno de los logros profesionales que más orgullo le produce: participar en la gestión y aprobación de la política pública de bilingüismo de la ciudad.

Para ella, aquello demostró que era posible llevar el bilingüismo más allá de los programas aislados y convertirlo en una apuesta institucional con líneas de acción de largo alcance.

Un año después llegó otra experiencia que la acercó directamente a las realidades educativas del departamento.

En 2024 fue gerente de un proyecto desarrollado mediante un convenio entre la Universidad Industrial de Santander, la Cámara de Comercio y la Gobernación de Santander para fortalecer el inglés en 34 instituciones educativas de diferentes municipios.

El trabajo implicó hacer diagnósticos, visitar colegios, identificar necesidades y acompañar profesores.

Algunas de esas instituciones estaban en sectores rurales.

“Fue una labor muy linda porque se hace ese apoyo a esos profes que tanto lo necesitan y a estos niños para que cada vez aprendan más inglés y de una mejor forma”.

Cada visita también servía para confirmar el tamaño del desafío.

No basta con pedir mejores resultados. Para enseñar un idioma se necesitan docentes acompañados, herramientas pedagógicas, infraestructura, tecnología, continuidad y recursos.

En 2025 asumió el liderazgo de bilingüismo en la Secretaría de Educación de Floridablanca y encabezó un proyecto desarrollado en convenio con la Universidad Industrial de Santander y la Cámara de Comercio.

Y en 2026 regresó, desde otra función, a una política que había ayudado a gestar años atrás: actualmente se desempeña como líder técnica del área de formación docente para la implementación de la política de bilingüismo de Bucaramanga.

Pero su mirada ya está puesta más allá de la ciudad.

El salto hacia Santander

Su propuesta dentro de Lideremos parte precisamente de todo ese recorrido.

María Angélica quiere llevar la discusión al nivel departamental.

Su sueño es que Santander tenga una hoja de ruta que permita garantizar durante una década recursos, formación docente, infraestructura y estrategias para mejorar la enseñanza de inglés en el sistema educativo público.

La ruralidad ocupa un lugar especial en esa propuesta.

Después de visitar instituciones y trabajar junto a profesores, insiste en que los docentes rurales necesitan acompañamiento y que los estudiantes que viven lejos de los grandes centros urbanos deberían tener acceso a oportunidades comparables con las de cualquier otro niño.

Para ella, el bilingüismo podría convertirse así en una herramienta contra una desigualdad que comienza en el colegio pero puede acompañar a una persona durante buena parte de su vida.

Porque saber inglés puede determinar quién tiene mayores posibilidades de postularse a una beca, estudiar en otro país, ingresar a determinados empleos o participar en espacios internacionales.

Ella lo experimentó personalmente.

Por eso quiere convertir una experiencia individual en una posibilidad colectiva.

En Lideremos, María Angélica encontró herramientas para pensar cómo hacer que esa intención pueda crecer.

Habla de liderazgo, gestión de conflictos y formulación de proyectos, pero también de uno de los desafíos que considera fundamentales para transformar la educación: lograr que sectores diferentes trabajen alrededor de un mismo propósito.

“Articular el sector público y el sector privado no es una tarea fácil, pero los resultados valen la pena”, sostiene.

El programa también le ha permitido encontrarse con otras formas de liderazgo y revisar la suya.

Cuando intenta resumir lo que ha significado hasta ahora su paso por la cohorte 2026 utiliza una palabra: inspiración.

“Todo lo que he aprendido hasta esta última clase que tuvimos me ha inspirado, esa es la palabra. Me inspira a seguir trabajando”.

Esa formación, explica, también la ha llevado a pensar en la escala del impacto.

Durante años trabajó frente a estudiantes. Después acompañó profesores. Más tarde dirigió proyectos e intervino en programas municipales.

Ahora piensa en políticas públicas.

“Mi sueño pues era precisamente trabajar ya en política pública para que el impacto sea cada vez más grande. No quiero quedarme ahí”.

Y ese “ahí” tampoco termina necesariamente en Santander.

María Angélica sabe cuál quisiera que fuera el siguiente capítulo.

Primero, que la política pública departamental de bilingüismo deje de ser un sueño y pueda convertirse en realidad. Después, tal vez, llevar ese conocimiento todavía más lejos.

“¿Por qué no llegar a impactar o a influir en la política pública nacional?”, se pregunta.

Hace años, aprender inglés le permitió a María Angélica Arenas atravesar fronteras que parecían lejanas.

Hoy quiere que esas fronteras sean un poco más fáciles de cruzar para quienes vienen detrás.

Sobre todo para ese niño de un colegio público o de una escuela rural de Santander que todavía no sabe que una segunda lengua puede llevarlo mucho más lejos de lo que imagina.

Publicado por: Redacción Vanguardia

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad