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Editorial
Martes 04 de junio de 2013 - 12:01 AM

La escolaridad de los concejales

El elector debe preocuparse por encargar de estas responsabilidades a las personas mejor preparadas y no seguir cayendo en la tentación clientelista y simplemente buscar el beneficio particular aún sabiendo que están encumbrando la ineptitud y la rapacidad.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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La Escuela de Administración Pública, Esap, acaba de presentar unas cifras que, por decir lo menos, son absolutamente preocupantes: lo que ha dicho la Esap es que “el 70% de los concejales del país no tiene escolaridad a nivel de secundaria”. El dato no solamente sorprende, sino que debe poner a pensar tanto a la opinión como a las estructuras mismas del sistema democrático colombiano.

Sobre la base de la cifra conocida y lo que ésta puede significar en detrimento de lo que debe ser el eficaz cumplimiento de la tarea de un concejal en nuestro país, se evidencia como urgente la necesidad de, cuando menos, hacer reflexiones al respecto. No se trata, claro está, de estigmatizar la labor de concejal, ni de prejuzgar a quienes obtienen estas credenciales en el sentido de que van a ser desatinados en el cumplimiento de sus deberes; tampoco se trata de proponer un sistema de requisitos que termine actuando como cortapisa en el ejercicio de la democracia. Esas son ideas que no forman parte del acervo de un periódico que como Vanguardia Liberal, tiene en su historia la impronta de la lucha por las libertades y la democracia en su más amplia expresión.

Sin embargo, no es de poco calado el interrogante que se abre con lo informado por la Esap, pues es también obvio que en un porcentaje tan alto de escasa escolaridad, la posibilidad de que la labor de los concejales se cumpla con total eficacia es bastante baja y por ese camino terminaríamos perdiendo casi por completo la razón de ser de estas corporaciones que en mucho tienen que ver con asuntos de tanta trascendencia como la aprobación de presupuestos o de los Planes de Ordenamiento Territorial, así como debates sobre temas jurídicos o técnicos. Lo anterior, sin contar con que es el foro ideal para que se ejerza el control político a las administraciones y se denuncien los casos de corrupción en lo municipal.

No es de poca monta el problema de la baja escolaridad de los concejales, porque no es de poca monta la labor que cumplen los concejos y, como siempre, en las manos de los electores está la decisión de a quién llevar a estas instancias de la democracia. El elector debe preocuparse por encargar de estas responsabilidades a las personas mejor preparadas y no seguir cayendo en la tentación clientelista y simplemente buscar el beneficio particular aún sabiendo que están encumbrando la ineptitud y la rapacidad.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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