La arrogancia del Eln no tiene presentación. Además de mantener cautivas a personas, en abierta violación a los derechos humanos, ahora pretende utilizar a estas víctimas para presionar.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
El país se preparaba la semana pasada para el inicio de los diálogos formales de paz con la guerrilla del Eln. En medio de la expectativa, se esperaba que el Eln liberara a Odín Sánchez, exrepresentante a la Cámara por el Chocó, quien está secuestrado desde abril, cuando se cambió por su hermano, tam-bién plagiado.
La expectativa de la liberación se sus-tentó en la afirmación del presidente Juan Manuel Santos, mantenida desde hace meses, según la cual no se iniciar-ían diálogos de paz hasta tanto el Eln no liberara a los secuestrados. El nombra-miento público del equipo de negociado-res por parte del Eln y la confirmación de la familia de Odín Sánchez de haber pagado más de $1.000 millones a esa guerrilla por la libertad del excongresista, hacían prever que no había marcha atrás en esta liberación.
Pero ahora el Eln afirma que no existió tal compromiso de libertad y que esta li-beración solo se daría en la primera ron-da de diálogos. Por su parte, el Gobierno se sostiene en no dar inicio a los diálogos hasta tanto se libere al secuestrado.
La arrogancia del Eln no tiene presentación. Además de mantener cautivas a personas en abierta violación a los derechos humanos, ahora pretende utilizar a estas víctimas como un mecanismo de presión para obligar al gobierno a sentarse a la mesa. Y todo ello después de recibir dinero por el rescate.
La intención de adelantar un diálogo de paz debe llevar intrínseco el mensaje claro de querer buscarla por parte de la guerrilla. De lo contrario, no se trata más que de un show mediático para captar la atención nacional y adquirir protagonismo. Así que si en verdad el Eln quiere recorrer el camino del desarme y la movilización, debería empezar por tener gestos de verdadera paz, como la liberación de Odín Sánchez y de cualquier otro secuestrado que esté en su poder.
Más bien debería el Gobierno y los co-lombianos exigirle que además de devol-verle la libertad a Odín Sánchez restituya también los dineros que se han paga-do por su libertad, pues no es posible iniciar un diálogo de paz habiendo negociado la libertad de un ser humano a cambio de dinero.
En hora buena el Gobierno ha sostenido su posición de no rendirse a las exigen-cias del Eln. Se espera que este grupo guerrillero cumpla de una vez y sin más dilaciones, para poder dar inicio a a los diálogos de paz.











