Hay que destacar de la jornada de protesta adelantada por los transportadores el pasado martes la actuación tanto de los taxistas, que no obstruyeron las vías, como de la Policía, que de manera prudente y eficaz garantizaron la movilidad.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
La nueva protesta de taxistas efectuada ayer en Bucaramanga deja varias reflexiones tanto para las autoridades y la ciudadanía, como para los conductores y propietarios de este tipo de transporte público, que aunque pueden tener justificación en algunos de los puntos que discuten, son también responsables de buena parte de la situación que vive el gremio.
Es cierto que quienes ganan una mensualidad como conductores de taxis no cuentan con garantías sociales reglamentarias, como que la mayoría de ellos no tiene seguridad social y aunque este es un asunto que debe tratarse con el Gobierno Central, no deja de ser una condición en contra de estos trabajadores.
Es cierto también que el transporte ilegal, y especialmente el mototaxismo, afecta negativamente a este gremio y que los operativos son insuficientes para poner fin a esta práctica. Estos factores sin duda han golpeado fuerte y directamente la economía del sector del transporte formal, incluyendo aquí a Metrolínea.
La inseguridad, la congestión permanente e incluso la competencia desleal de los mismos colegas que hacen servicios colectivos sin estar autorizados para ello son otra parte del problema general que enfrentan los taxistas, sobre el que bien podrían las autoridades municipales y metropolitanas plantear soluciones viables en el corto y largo plazo, para que no se presenten estas frecuentes protestas por las vías de la ciudad.
Pero también es cierto que si existiera una prestación del servicio con las más altas condiciones de calidad, con un trato amable y respetuoso por parte de los conductores y en vehículos en perfecto estado, muchos de los que utilizan alternativas como Uber preferirían usar el servicio de taxi antes que cualquier otro.
De modo que una vez más reiteramos que la mejor manera de competir es con la prestación de un mejor servicio.
Hay que destacar de la jornada de protesta adelantada por los transportadores el pasado martes, la actuación tanto de los mismos taxistas, que no obstruyeron las vías, como de la Policía metropolitana, que de manera prudente y eficaz garantizaron tanto el derecho a la protesta de los transportadores, como el de los demás ciudadanos a la movilidad, y mantuvieron el flujo vehicular constante y la seguridad para conductores y peatones durante las 12 horas de paro.












