Publicidad

Editorial
Jueves 09 de julio de 2026 - 01:00 AM

Hay que hacerle campo a las nuevas tecnologías

Publicado por: Editorial

Compartir

Santander, un departamento con una clara vocación agropecuaria, tiene entre los varios desafíos que enfrenta desde hace algunos años el de dar pasos grandes hacia adelante en su estructura tradicional, pues la tendencia al envejecimiento de la población rural, que se acerca a los 65 años, confirmada por el DANE, es una realidad que se debe asumir y enfrentar, ya que podría ser, en el corto plazo, la mayor amenaza para el objetivo de seguir siendo un actor relevante en la economía nacional y, para ello, el relevo generacional no admite más dilaciones.

La pregunta obvia aquí es qué debe hacerse para que los jóvenes santandereanos, que hoy ven en la ciudad el único horizonte posible, encuentren en el campo un proyecto de vida atractivo y próspero. Para esto es necesario comprender que la agricultura del siglo XXI es un asunto que demanda conocimientos en suelos, climatología, manejo de datos, administración y mercadeo global, lo cual representa un universo de oportunidades para las nuevas generaciones, que pueden, a su vez, generar una transformación profunda del campo como espacio de innovación, tecnología y desarrollo empresarial.

Para Santander, esta modernización integral es una condición para no rezagarse en la competencia nacional y para consolidar su prometedora inserción en los mercados internacionales que comienzan a mirar con interés nuestra producción, pero, para dar el salto definitivo y ser proveedores confiables y sostenibles, necesitamos profesionalizar todos los eslabones de la cadena, lo cual significa pasar de la asistencia técnica basada únicamente en la recomendación de insumos a un acompañamiento integral que enseñe a comprender los procesos biológicos del suelo y a tomar decisiones basadas en datos, no solo en la tradición o en la publicidad de una casa comercial.

Se trata de convertir cada unidad productiva en una pequeña empresa eficiente, donde la tecnología, desde la agricultura de precisión hasta las herramientas digitales de gestión, sea una aliada para optimizar costos y aumentar la rentabilidad. Este cambio de paradigma no implica un divorcio con el conocimiento acumulado por generaciones de agricultores, sino una poderosa sinergia entre la experiencia práctica y el conocimiento técnico-científico. La sabiduría de nuestros campesinos mayores, su capacidad de leer el clima y su disciplina en el trabajo son un activo invaluable que debe ser el cimiento sobre el cual se construya el nuevo agro santandereano.

Sin embargo, ese conocimiento necesita ser potenciado y transmitido con un nuevo lenguaje y con nuevas herramientas que conecten con la mentalidad de los jóvenes, quienes pueden aportar su habilidad con la tecnología y su visión fresca para resolver problemas; es decir, debemos crear puentes, no abismos, entre la tradición y la modernidad, entendiendo que la verdadera competitividad nace de la combinación armoniosa de ambas, en un proceso donde el agricultor experimentado se convierte en mentor y el joven profesional en un agente de cambio.

Publicado por: Editorial

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día