Publicado por: Diana Giraldo
Cada vez está más cerca la llegada de las vacunas contra el COVID-19, hecho que nos llena de esperanza de que por fin termina esta larga espera y se inicia el comienzo del fin de esta pandemia. Este virus nos obligó a todos a vivir con miedo y deja tras de sí miles de muertes en nuestro país y en mundo, puestos de trabajo destruidos, empresas cerradas, un año educativo perdido para la educación pública, familias distanciadas y un larguísimo etc.
Pero a pesar de los gravísimos impactos que ha dejado esta pandemia y de que encontrar esta vacuna ha sido el mayor anhelo de todo el planeta en el último año, una vez anunciado el comienzo del proceso de vacunación en nuestro país, se empiezan a escuchar voces de personas que afirman que no acudirán al llamado de vacunación, basados en afirmaciones de redes sociales, que hablan de una supuesta ineficacia de la vacuna y otros falsos argumentos para no aplicarla. La más relevante de estas publicaciones es una que hace referencia a una entrevista hecha a Manuel Elkin Patarroyo, en la que este afirma que el efecto de la vacuna es solo de mes y medio y que no existen estudios suficientes para medir sus consecuencias.
Al respecto hay que aclarar e insistir que tales afirmaciones fueron hechas en una entrevista realizada a inicios del 2020, cuando el mundo hasta ahora se enfrentaba al inicio de la pandemia y los estudios de vacunación apenas se encontraban en las primeras fases. Tales afirmaciones hoy no tienen razón de ser. Hoy todas las vacunas que se encuentran aprobadas y cuya aplicación ya inició en los otros países han mostrado su eficacia y seguridad.
Insistir en no vacunarse es condenarse cada uno a una posible muerte. No es exagerado. No hay nada, absolutamente nada que pueda prever con exactitud cuál va a ser el efecto de COVID-19 en una persona. Lo que sí está confirmado es que la tasa de mortalidad es mucho mayor en personas mayores. Pero a su vez también este virus se ha llevado tras de sí la vida de personas jóvenes. Ha sido un desafío para la ciencia, no resuelto aún, descifrar el comportamiento exacto del virus en el cuerpo humano.
Es claro que no hay alternativa distinta a la vacuna, si se quiere volver a llevar la vida con la libertad que teníamos antes de que todo esto empezara. De lo contrario, la única alternativa sería seguir aislados.
Según publicó el diario El País de España, en Israel, por ejemplo, donde la vacunación ha sido más rápida, ya se ha llegado al 23% de la población y más del 50% de los mayores de 60 años ya ha recibido la vacuna, comienzan a reducirse las hospitalizaciones. Con estas cifras, se empieza a tener prueba de que las vacunas funcionan. A su vez, dice la publicación, el número de ingresos hospitalarios decrece más de prisa en las ciudades en las que se ha alcanzado mayor número de personas vacunadas.
Es difícil de entender que después de tanto dolor causado por esta pandemia aún existan personas que se niegan a vacunarse, con fundamento en lo que dicen las redes sociales. Ese mundo es un mar constante de desinformación y de mensajes que van y vienen sin contexto y que muchas veces corresponden a realidades que ya no existen. Ese es el caso, de la entrevista a Patarroyo que ha llevado a que muchas personas afirmen hoy no querer la vacuna.
Desde este espacio hacemos una invitación a que todos nos vacunemos sin miedo. Tal vez no existe un momento tan claro en el cual está en manos de cada uno detener un mal mundial y este es hoy; lo único que tiene que hacer es vacunarse.











