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Editorial
Lunes 02 de junio de 2025 - 12:00 AM

La economía santandereana está en auge

Santander no puede conformarse con lo alcanzado, sino que, como lo indica la historia actual, debe decidirse cuanto antes a caminar con toda determinación hacia la innovación, la diversificación productiva y el fortalecimiento de cadenas de valor en áreas como la tecnología y los servicios especializados.

Publicado por: Editorial

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Una vez más, los indicadores económicos ubican a Santander en el centro del interés nacional, puesto que el hecho de que se confirmara que nuestro departamento se consolida como la cuarta economía del país, con una participación del 6,4% en el PIB nacional, es un dato que enorgullece, pero también exige reflexión, pues detrás de ese porcentaje hay un dinamismo industrial, comercial y agropecuario que debe seguir impulsándose con decisión, porque Cundinamarca camina muy cerca, prácticamente con las mismas cifras, y perder esta posición estratégica significaría ceder terreno en influencia y capacidad de negociación, tanto nacional como internacionalmente.

Pero no es solo la posición que ocupamos, sino que el crecimiento económico de Santander, en 2024, fue superior al promedio nacional, lo cual, sin duda, es una señal bastante alentadora, pero, no basta con celebrar las cifras, sino que es necesario entender que el verdadero desafío está en adquirir rápidamente la capacidad de transformar ese crecimiento, en desarrollo equitativo y sostenible.

El PIB per cápita, que supera ampliamente el promedio del país, es un indicador de potencial, por supuesto, pero también, en algunos casos refleja las desigualdades que persisten en algunas zonas del departamento y en cualquier sistema económico no se puede hablar de progreso real, si no se garantiza que los beneficios económicos y los factores de progreso lleguen a todos los rincones del territorio.

Uno de los pilares de esta economía es, sin duda, el sector manufacturero, liderado por la Refinería de Barrancabermeja, un activo estratégico que, por supuesto, sigue siendo clave para la generación de valor. Junto a este, el comercio y el sector agropecuario completan una triada de actividades que históricamente han sido generadores de riqueza en la región.

Pero el mundo avanza, y Santander no puede conformarse con lo alcanzado, sino que, como lo indica la historia actual, debe decidirse cuanto antes a caminar con toda determinación hacia la innovación, la diversificación productiva y el fortalecimiento de cadenas de valor en áreas como la tecnología y los servicios especializados, actividades que deben ser parte de la hoja de ruta.

Para lograrlo, es imprescindible la unidad, no solo entre los sectores económicos, sino también entre estos y el sector público, incluida la bancada santandereana en el Congreso, que tiene la responsabilidad de gestionar los proyectos que por años han estado en el papel y que hoy más que nunca necesitan ejecución. Infraestructura vial, conectividad digital, inversión en educación técnica y superior, y apoyo a las pymes son temas que no pueden seguir esperando, pues la competitividad regional depende de acciones concretas y coordinadas.

En síntesis, Santander tiene todas las condiciones para dar un salto cualitativo, pero esto no será posible sin una visión compartida de futuro, sin la voluntad de priorizar lo colectivo sobre los intereses particulares y sin la determinación de actuar oportunamente. El acelerador del desarrollo debe pisarse hoy, porque en economía, quedarse quieto es retroceder, luego el cuarto lugar en el ranking nacional es un orgullo, pero también es un llamado a la acción.

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