Publicidad

Editorial
Jueves 05 de junio de 2025 - 01:01 AM

El transporte público no da más espera

Ahora se discute la prohibición del parrillero en moto, como si eso fuera a resolver el problema de fondo. Esa, como tantas otras, es apenas una medida reactiva. Bucaramanga necesita con urgencia un sistema de transporte público moderno, eficiente y accesible.

El transporte público no da más espera
El transporte público no da más espera

Compartir

Publicado por: Editorial

Compartir

Quince años después de su puesta en marcha, Metrolínea no solo incumplió su promesa de convertirse en la solución de transporte masivo que Bucaramanga necesitaba. Su fracaso, lejos de ser solo técnico o administrativo, abrió la puerta a una crisis mucho más profunda que hoy se nos vino encima.

Las cifras son claras y preocupantes. En solo una década, el sistema perdió más de la mitad de sus usuarios. Lo que vino después fue un éxodo masivo hacia alternativas informales, muchas veces inseguras, que terminaron por llenar el vacío dejado por un sistema formal que nunca logró sostenerse. En 2015, Metrolínea y los buses tradicionales movilizaban cerca de 300 mil pasajeros diarios. Hoy apenas logran transportar una fracción de esa cifra, y con vehículos que debieron haber salido de circulación desde 2009.

Pero más allá de las estadísticas, está la realidad diaria: miles de ciudadanos, sin opciones viables, se suben cada día a motos particulares, carros piratas y mototaxis. Lo que comenzó como una solución de emergencia se convirtió en un mercado paralelo, estructurado y resistente a cualquier intento de control. La informalidad creció al mismo ritmo que se desplomaba la oferta oficial, mientras las autoridades del área metropolitana siguen atrapadas en diagnósticos interminables, incapaces de tomar decisiones de fondo.

Lo más grave es que no hay soluciones a la vista. Iniciativas como el tranvía o el monorriel suenan bien en el papel, pero siguen siendo proyectos lejanos, sin cronogramas concretos. Faltan años para que puedan ser una realidad. Mientras tanto, los usuarios siguen atrapados en un círculo vicioso: rutas ineficientes, largas esperas y la necesidad de elegir entre arriesgarse en medios informales o simplemente no llegar a su destino.

Ahora se discute la prohibición del parrillero en moto, como si eso fuera a resolver el problema de fondo. Esa, como tantas otras, es apenas una medida reactiva. Bucaramanga necesita con urgencia un sistema de transporte público moderno, eficiente y accesible. Eso es lo que debe estar en el centro de la discusión.

Esta crisis no se soluciona culpando al ciudadano que se sube en lo único que encuentra. Se soluciona recuperando lo que se perdió: confianza, cobertura y calidad. La informalidad no es la causa, es el síntoma. Y mientras no se trate la enfermedad de fondo, seguiremos atrapados en el mismo círculo vicioso.

Publicado por: Editorial

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día