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Editorial
Miércoles 22 de julio de 2026 - 01:00 AM

Se nos acabaron las vías hacia la competitividad

Publicado por: Editorial

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La reciente publicación del Índice Departamental de Competitividad 2026 ubica a Santander en una posición que debe llamar nuestra atención, pues caer al quinto lugar, desplazado por Risaralda, y a pesar de haber mejorado en puntaje, es el primer y más evidente síntoma del problema del paupérrimo estado de nuestra infraestructura vial, un lastre que frena el potencial de la región, en tanto es obvio que el desarrollo no puede sostenerse y mucho menos impulsarse sobre una calamitosa red de comunicaciones terrestres.

La situación es tan grave que el informe del Consejo Privado de Competitividad ha listado a Santander en el puesto 15 en el ítem de infraestructura, calificación que empeora al considerar el estado de las vías primarias, donde el departamento ocupa el puesto 23 entre 33 entes territoriales. En la realidad, esto se traduce, entre muchas otras cosas, en costos logísticos elevados, pérdida de competitividad para los productos locales y un desincentivo para la inversión, que podría generar empleo y bienestar.

Proyectos vitales como la doble calzada entre Piedecuesta y Barbosa, por citar solo uno, permanecen en el limbo, mientras que otros, como la liquidación del contrato de la vía a Pamplona, evidencian una falta de voluntad y ejecución que le cuesta caro al departamento. El gobierno nacional entrante tiene la responsabilidad ineludible de poner toda la atención y el peso de su gestión sobre este aspecto del desarrollo, y para ello se requiere una estrategia integral que contemple la inversión en los grandes corredores nacionales que atraviesan Santander y que son vitales para su conexión con el resto del país.

Por esto, es imperativo retomar y dar celeridad a los convenios firmados y no concretados, como el de Vías de los Comuneros, y presionar ante la Nación para que los recursos del Conpes de Vías para la Paz no sigan marginando a esta región y reduciendo cada día más su competitividad, lo que depende también de las vías secundarias y terciarias, que conectan los centros de producción con los mercados locales y nacionales, porque el campo santandereano también requiere vías que permitan sacar sus productos en óptimas condiciones y a menores costos.

Por otra parte, la caída al puesto once en el entorno para los negocios está ligada a la dificultad para movilizar mercancías y personas, pues un empresario que enfrenta sobrecostos por el mal estado de las carreteras tiene menos incentivos para contratar y expandir su operación. Pero, además de esto, los productores regionales esperan que el próximo gobierno impulse políticas agresivas en materia de crédito y financiación para todos los sectores de la economía. Una red vial en buen estado, sumada a créditos accesibles y líneas de financiación adecuadas, permitirá a pequeños y medianos productores ser más eficientes y prósperos.

En los últimos años, Santander ha dado un salto cualitativo en diversificación exportadora, un logro que debe ser potenciado sobre la certeza de que el departamento es un lugar confiable para hacer negocios y esa confianza se forja con vías capaces de comunicar con eficiencia y seguridad a la región con el país y el mundo, por lo que la herramienta más poderosa para la competitividad es la ejecución de los proyectos de infraestructura. La voluntad manifestada en los documentos de planificación, como Visión Santander 2050, debe traducirse en acciones presupuestales y en una gestión política firme ante el gobierno nacional.

Publicado por: Editorial

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