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Editorial
Jueves 31 de agosto de 2023 - 12:00 AM

Los jóvenes deben ir a la universidad

Publicado por: Editorial

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La mitad de los jóvenes que se gradúan como bachilleres en Bucaramanga, no logran pisar una universidad, no alcanzan un cupo en cualquiera de las instituciones de educación superior, terminan en ese básico punto su formación académica y casi automáticamente comienzan a recorrer los caminos del subempleo, la informalidad, la delincuencia, la migración y algunos otros destinos muy poco esperanzadores. En otras palabras, la falta de acceso a etapas superiores de la formación académica está dejando expuesta a la mitad de la juventud bumanguesa a afrontar destinos que, solo en casos excepcionales pueden ser de superación y progreso.

Pero, además de esta circunstancia, ya bastante crítica, la cifra establecida por una investigación del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, significa igualmente que tanto la ciudad, como el área metropolitana, están perdiendo la mitad de uno de sus más valiosos recursos, que es la juventud, pues estos muchachos, después de sus estudios profesionales, deberían ser una gran fuerza propiciadora de emprendimiento, crecimiento y desarrollo regional. La juventud debe estar en las aulas de clase y no en las calles, en la academia encuentran una oportunidad de vida, en la calle suelen encontrar lo contrario.

Por esto indigna que, como lo encontró el estudio de BMCV, los jóvenes no estudian después del colegio, no solo porque tengan una situación económica extremadamente débil o muy bajo rendimiento escolar, sino también, por existen demasiados requisitos para ingresar a la universidad, o porque no reciben oportunamente la suficiente información para saber cómo pueden vincularse a la educación superior, lo que prueba el poco trabajo y compromiso de parte de las entidades del Estado que son las que deberían ocuparse de conducir el mayor número posible de jóvenes a los salones de clase de las universidades en Bucaramanga, en el área y en el Departamento.

Las instituciones de formación tecnológica o profesional en carreras tradicionales o de últimas generaciones deben esforzarse mucho más porque los jóvenes santandereanos tengan una oportunidad de formarse académicamente y trazarse objetivos más edificantes y ambiciosos en la vida. Así mismo, los gobiernos deben afinar su visión de futuro regional, facilitando la inserción de estos egresados, a cualquiera de los campos de la estructura económica de la región.

En fin, tenemos la obligación moral de no abandonar a la mitad de nuestra juventud, sino, por el contrario, respaldarlos con determinación abriendo para ellos caminos mucho más amplios de formación académica y superación profesional y laboral.

Publicado por: Editorial

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