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Editorial
Viernes 20 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Un remedio que resultó peor que la enfermedad

Publicado por: Redaccion Editorial

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A principios del siglo XXI se creyó que la solución para los problemas de transporte público masivo de pasajeros en nuestras grandes ciudades era implementar el sistema que empezaba a funcionar en Bogotá con el nombre de Transmilenio. Así, tras tres documentos Conpes, en siete ciudades, entre ellas Bucaramanga, nació el Sistema Integrado de Transporte Masivo. Al nuestro se le conoce como Metrolínea.

La adecuación vial se comenzó a construir en 2006 y el 22 de diciembre de 2009, pomposamente, se inauguró y comenzó a funcionar su primera fase. Actualmente, están en servicio sus fases I y II.

¿Qué balance arroja 10 años después de estar operando aquello que se anunció mejoraría notablemente la movilidad vehicular, reduciría significativamente la contaminación, acabaría con el lento servicio de bus urbano, haría que el espacio público fuera más organizado y seguro, disminuiría el índice de accidentalidad? Los resultados son desalentadores.

En forma precipitada se obligó a las empresas de buses urbanos de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta a ser accionistas de las sociedades operadoras de Metrolínea y comenzó la debacle del sistema de transporte masivo del Área Metropolitana de Bucaramanga.

Ordenó que solo los buses alimentadores de Metrolínea prestaran servicio a los barrios; ello ha sido un fracaso rotundo. ¿Resultado? Muchos barrios hoy no tienen servicio de bus urbano y creció exponencialmente el transporte “pirata”, con todas sus secuelas.

Desordenó agudamente el tránsito automotor por las vías vehiculares; subutiliza los carriles exclusivos que se le dieron para su uso; hizo que la movilidad fuera más lenta y caótica; muchos de sus buses están en lamentables condiciones de mantenimiento; arrojó al sistema de transporte público masivo de pasajeros a padecer honda crisis.

Además, es la partera de los aproximadamente diez mil automóviles y motos que prestan “servicio pirata de transporte de pasajeros” y multiplican el caos vehicular y logró que haya cerca de 50 “terminalitos” de vehículos “piratas” de transporte público.

En resumen, es causante de que el servicio de transporte masivo en los municipios del área metropolitana de Bucaramanga sea peor que antes de aquel 22 de diciembre de 2009 en que con pompa e ilusiones se inauguró el servicio de Metrolínea, empresa que hoy está en aguda iliquidez. El remedio resultó peor que la enfermedad que nos aquejaba.

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Publicado por: Redaccion Editorial

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