Una recusación frenó el Acuerdo 013 en San Gil: $11.787 millones de recursos de balance siguen en el limbo para 2025.

Publicado por: Jorge Rios
¿Qué está pasando con los recursos del presupuesto de San Gil? Esa es la pregunta que ronda a la comunidad tras la discusión del proyecto 008, hoy Acuerdo 013, con el que la Alcaldía solicitó al Concejo Municipal incluir en el presupuesto de 2025 $11.787 millones que quedaron pendientes por ejecutar en 2024.
La no aprobación del proyecto inicial en mayo y junio de este año expuso la muy mala relación entre la mayoría de los concejales y el alcalde Edgar Orlando Pinzón. En el inicio de sesiones ordinarias de agosto, ambos bandos se enfrentaron entre acusaciones y gritos; la sesión fue levantada por la corporación ante la falta de garantías, debido a las vociferaciones del alcalde y de quienes lo acompañaban desde la tribuna.
Más allá de la disputa política, lo relevante es que el proyecto —a pesar de que el mandatario se negaba a radicarlo de nuevo, como lo pedían desde el Concejo— regresó a la corporación, esta vez como Acuerdo 013, luego de que un juez le negara una tutela al alcalde y precisara que los concejales habían actuado dentro de la ley y que el proyecto podía volver a debate.
Sin embargo, la discusión del Acuerdo 013 no pudo iniciar. El ponente designado, Rafael Acosta Wandurraga, fue recusado y el trámite quedó a la espera de la decisión de la Procuraduría General de la Nación. “Hasta que eso no suceda, no se puede continuar con el proceso”, explicó Randy Muñoz Gamboa, presidente del Concejo Municipal.
Ante esta realidad, el futuro del proyecto es incierto, así como el horizonte financiero del municipio. Por mandato legal, el documento solo podría discutirse en sesiones ordinarias de noviembre; de ser aprobado entonces, quedaría menos de dos meses para ejecutar, lo que dejaría gran parte de las decisiones en el aire. Mientras tanto, desde la Alcaldía se insiste en que “no hay plata” para prácticamente nada.

Sin proyecto no hay plata
La administración municipal ha sostenido que, sin la adición de $11.787 millones, el municipio no tiene recursos para obras ni para la contratación en distintas dependencias.
De esos recursos no ejecutados en 2024, cerca del 67 % (más de $8.000 millones) tiene destinación específica: programas del adulto mayor, transporte escolar y otras obligaciones que la Alcaldía debe cumplir sí o sí. El restante porcentaje corresponde a gastos de libre inversión, que pueden ir desde mantenimiento vial hasta contratación por CPS.
Sobre esto, Acosta Wandurraga señaló que, aunque el proyecto fue radicado nuevamente, no incorporó los ajustes solicitados por el Concejo: mayor precisión sobre las inversiones previstas con los recursos de libre inversión. “Aún persiste la duda sobre en qué se van a invertir cerca de $3.000 millones”, dijo.
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En sus más recientes declaraciones, el alcalde, quien incluso llegó a poner en duda la continuidad de la carrera primera de San Gil pese a que el Certificado de Disponibilidad Presupuestal (CDP) ya estaba firmado— advirtió que, por falta de recursos, el Inder podría cerrar y que las ferias municipales, las fiestas de fin de año de Pablo VI e incluso el tradicional Guane de Oro quedarían sin financiación.
La pregunta, entonces, es: ¿qué pasó con los $101.000 millones que el Concejo Municipal aprobó a la Alcaldía de San Gil para la vigencia 2025? Para Gamboa, lo que se evidencia es una falta de planeación: “No es posible que hoy todo dependa de recursos no ejecutados del año anterior”.
El presidente del Concejo recordó que un presupuesto se presenta considerando gastos de funcionamiento, actividades y proyecciones de inversión. “A cuatro meses de terminar el año, no hay claridad sobre el presupuesto ni sobre la situación económica del municipio”, añadió.
Por su parte, el concejal Edinson Rangel, uno de los mayores aliados del alcalde Pinzón, reconoció que también ha cuestionado que esos recursos no se hubieran ejecutado en la vigencia correspondiente (2024) y subrayó que, cuando los alcaldes reservan recursos de un año para otro, suele ser para impulsar grandes proyectos u obras.
















