Santander
Lunes 24 de agosto de 2026 - 03:25 PM

Sin agua y con menos guayaba: la doble crisis que golpea al bocadillo veleño

Comprar agua en carrotanques, pagar más por la guayaba y trabajar con menos materia prima es el escenario que enfrentan las fábricas de bocadillo en Vélez. La emergencia también provocó protestas ciudadanas y mantiene bajo presión uno de los principales renglones económicos de la región.

Fábricas de bocadillo hacen esfuerzos para mantener la producción.
Fábricas de bocadillo hacen esfuerzos para mantener la producción.

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Publicado por: Jorge Rios

La crisis en el suministro de agua que desde hace cerca de dos meses enfrenta Vélez, Santander, ya golpea a uno de los sectores más representativos de su economía: la producción de bocadillo.

El daño en la tubería matriz que conduce el agua desde Pozo Verde, en el municipio de Bolívar, hasta la planta de tratamiento de Vélez continúa sin una solución definitiva. Mientras avanzan las reparaciones, las empresas han tenido que activar planes de contingencia para conseguir el agua necesaria y mantener sus procesos.

Según explicó el alcalde de Vélez, Orlando Ariza, el daño se presentó inicialmente en una antigua tubería metálica que atraviesa la quebrada Mulatal y que resultó afectada durante una creciente. Después de una primera intervención, aparecieron nuevas fallas en los empalmes, donde se han concentrado los trabajos.

Paola Pineda, integrante de la junta directiva de FedeVeleños, indicó que, a diferencia de años anteriores, esta vez las empresas productoras contaban con planes de contingencia ante la posibilidad de una nueva temporada seca. Entre las medidas previstas estaban la compra de agua transportada en carrotanques y la contratación de personal adicional para distribuirla dentro de las fábricas.

Estas alternativas han permitido evitar la paralización completa de las actividades, pero también han aumentado los costos de producción.

Pineda explicó que las fábricas ubicadas en el casco urbano enfrentan mayores dificultades que aquellas localizadas en el sector rural de Los Guayabos, donde algunas unidades productivas todavía cuentan con aljibes y fuentes hídricas cercanas.

Aunsencia de lluvias ya generan escasez de guayaba, materia prima para la producción de bocadillo. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Aunsencia de lluvias ya generan escasez de guayaba, materia prima para la producción de bocadillo. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

A las dificultades para conseguir agua se suma la reducción en la oferta de guayaba, principal materia prima del bocadillo. Según la representante gremial, la ausencia de lluvias durante varias semanas afectó la producción de la fruta.

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En julio, el precio de una canastilla de guayaba llegó a los $58.000, casi el doble de los cerca de $30.000 que costaba habitualmente. Aunque actualmente se consigue por unos $44.000, debido a la llegada de fruta procedente de otras regiones, como el occidente de Boyacá, la oferta continúa siendo insuficiente.

Durante los momentos más críticos, algunas fábricas recibieron apenas la mitad del volumen de guayaba que necesitaban para mantener su producción habitual, aseguró Pineda.

Las empresas que tienen contratos vigentes han debido asumir el aumento de los precios para cumplir sus compromisos. Las pequeñas fábricas son las más afectadas, pues cuentan con una menor capacidad económica para comprar materia prima y pagar el transporte de agua.

De acuerdo con las cifras entregadas por Pineda, en la región funcionan cerca de 85 unidades productivas dedicadas a la elaboración de bocadillo y aproximadamente la mitad de ellas está ubicada en el municipio de Vélez.

Ciudadanos protestan frente a la Alcaldía

Mientras el sector productivo enfrenta el aumento de sus costos, la falta de agua también mantiene la inconformidad entre los habitantes.

El viernes 21 de agosto, un grupo de ciudadanos protestó frente a la Alcaldía de Vélez para exigir una solución al desabastecimiento. Durante la jornada, los manifestantes denunciaron que algunas familias llevaban varias semanas sin recibir agua de manera regular.

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El servicio de agua depende de 4 carrotanques.
El servicio de agua depende de 4 carrotanques.

Según la información entregada por la Administración Municipal, la emergencia era atendida con cuatro carrotanques. Sin embargo, los ciudadanos señalaron que este mecanismo no ha sido suficiente para garantizar el abastecimiento continuo de todos los sectores.

La situación se hace más compleja por la ausencia de lluvias, la reducción de los caudales y la falta de una solución definitiva al daño de la tubería matriz.

En una transmisión realizada a través de Facebook Live, el alcalde Orlando Ariza informó que Emprevel E.S.P. le había comunicado que el problema podría quedar resuelto durante el fin de semana del 22 y 23 de agosto. Entretanto, señaló, continuaría la aplicación del plan de contingencia y el desarrollo de proyectos de corto y mediano plazo para mejorar el abastecimiento de agua.

Sin embargo, el sábado 22 de agosto el mandatario confirmó que la tubería requerida para la reparación no había llegado. De acuerdo con el nuevo cronograma divulgado ese día, se esperaba recibirla el domingo 23 y extender los trabajos hasta el miércoles 26 de agosto.

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La tubería se dañó hace dos meses.
La tubería se dañó hace dos meses.

Los sectores con mayores dificultades para acceder al agua en el casco urbano son Chapinero, Sagrada Familia, Limón y Santa Teresita.

El alcalde explicó que se trata de zonas extensas y con una alta concentración de viviendas. Además, la poca agua que llega a través de la red no cuenta con la presión necesaria, mientras los carrotanques disponibles resultan insuficientes para atender toda la demanda.

Para los productores de bocadillo, el panorama tampoco es alentador. Pineda aseguró que algunas empresas ya enviaron preavisos a sus clientes sobre eventuales afectaciones en el cumplimiento de los contratos, ante la incertidumbre sobre cuánto tiempo podrán mantener la producción en las condiciones actuales.

“No hay una luz a corto plazo”, resumió la representante gremial.

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La emergencia no puede atribuirse a una sola causa. El daño en la tubería que conduce el agua desde Pozo Verde es el origen inmediato de la interrupción, pero la disminución de las lluvias y de los caudales agrava el desabastecimiento y la escasez de guayaba. El 13 de agosto, el Ideam informó que las condiciones del fenómeno de El Niño continuaban fortaleciéndose.

De esta manera, la crisis dejó de ser únicamente un problema para el abastecimiento de los hogares y comenzó a presionar los costos y la continuidad de una economía construida alrededor de uno de los productos más tradicionales de Santander.

Publicado por: Jorge Rios

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