Daniel Cañas recupera las historias que no han sido contadas de Barrancabermeja y las convierte en ‘relatos mágicos’ que hablan de la vida cotidiana, episodios olvidados y memorias que hoy sobreviven gracias a su empeño por organizarlas y mantenerlas vivas. Contamos esta historia, en medio del aniversario de la ‘Bella Hija del Sol’.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Barrancabermeja cumple 104 años y, como siempre, muchos vuelven a contar su historia. Se habla del petróleo, de las luchas, de los momentos difíciles, de la violencia… De esa versión que todos conocen y que se repite año tras año.
Pero hay otra Barrancabermeja que casi no aparece en ese relato. Es una ciudad que sobrevive en recuerdos y en pequeños momentos que quedaron en la memoria de muchos. Esa ciudad de las calles donde, bajo el inclemente sol, la brea parecía pegarse a los zapatos, donde los paseos de Puente de Reyes terminaban en el río sin importar el día, donde familias enteras caminaron hasta un pozo para traer agua porque no había otra opción.
Esa ciudad existió. Y durante mucho tiempo, nadie la estaba contando de forma constante. Daniel Enrique Cañas Granados, investigador independiente, cronista de la historia local y coleccionista de escritos sobre Barrancabermeja, empezó a hacerlo hacia el año 2016. Recuerda que comenzó a escribir recuerdos en Facebook, escenas de una ciudad que él había vivido y que le parecían normales.

“Yo escribía cuentos costumbristas de Barrancabermeja, de cuando íbamos al pozo a coger agua, de la brea que se pegaba en las calles, de los paseos de Reyes… eran cosas que uno vivió y que para uno eran normales”, relata.
Lo inesperado, según cuenta, fue la respuesta de la gente que empezó a leerlo y a reconocerse en esas historias. “Uy, yo viví eso”, le decían. Y en esa reacción entendió que esa ciudad, de la que pocos hablaban, seguía ahí, y valía la pena ser contada.
Hacerlo se hizo casi una obligación y por eso siguió escribiendo cada vez con más frecuencia. Publicaba en Facebook e insistía con sus historias que contaban la vida de barrio, las costumbres, las formas en que se vivía la ciudad antes. Y luego empezó a notar que más personas empezaban a identificarse con sus relatos y había quienes le escribían para contarle sus propias historias, a decirle que eso también había pasado, que eso también hacía parte de Barrancabermeja.
“Yo escribía tanto en Facebook que después no encontraba los relatos… me tocaba buscarlos, entonces fue cuando decidí organizar eso en una página”, cuenta.
Y fue así como en 2018 nació Relatos Mágicos de mi Barrancabermeja, una página en Facebook que creció rápidamente ‘a peso’ de historias de la ciudad que no aparecían en los libros, pero que seguían vivas en la memoria de la gente.
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“Esa primera página creció, pero por un hackeo la perdí. Sin embargo creé otra que se llama Relatos Mágicos y seguimos en esa tarea”, dice.
Además de escribir, Daniel empezó a escuchar e investigar y en ese ejercicio también se dio cuenta que había historias importantes que pocos o casi nadie conocía, episodios que no estaban en los relatos más repetidos, que no se enseñaban.
Una de ellas lo llevó al año 1948…
“El día que Barrancabermeja se independizó”
Cuenta Daniel que una de las historias que más lo marcó no la encontró en un libro, sino que él mismo la fue armando poco a poco, revisando archivos, contrastando versiones y preguntando.
“Barrancabermeja se independizó totalmente de Colombia”, dice con certeza.
Se refiere a lo que ocurrió después del 9 de abril de 1948. Mientras el país entraba en caos tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en Barrancabermeja la situación tomó otro rumbo. La ciudad además de reaccionar, se organizó.

“Nosotros nos independizamos de Colombia a raíz de lo que pasó el 9 de abril. La ciudad se organizó, hubo control local, se tomaron decisiones aquí mismo… no era solo un desorden, era un gobierno que funcionó durante ese tiempo”, cuenta.
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Durante esos días, según Daniel, el control dejó de estar en manos del gobierno nacional y pasó a concentrarse en sectores locales. Hubo paro, movilización, decisiones que se tomaban desde la misma ciudad. Barrancabermeja dejó de responder como el resto del país y empezó a manejar su propio orden en medio de la crisis.
“Yo me puse a revisar los periódicos de la época, El Tiempo, El Espectador… y casi no aparece Barranca. “Revisé varias ediciones de esos días y no decían nada de lo que estaba pasando aquí. Era como si la historia fuera otra. Incluso sacaban ediciones diferentes, una para Bogotá y otra para Barranca, y lo que estaba pasando en la ciudad no se reflejaba igual”, dice.

Y agrega, “eso fue una independencia”. Sin embargo esa historia no aparece en los relatos más repetidos, no se menciona cuando se habla de la ciudad. Es “como si nunca hubiera pasado”, dice.
“Barrancabermeja no es como la cuentan”

Con el tiempo, Daniel empezó a notar que no solo faltaban historias. También había cosas que se repetían sin cuestionarse. Una de ellas, la idea de qué tipo de ciudad ha sido Barrancabermeja.
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“Barrancabermeja no era de cumbia, no era de tamboras”, lo dice al tiempo que advierte que es una afirmación que incomoda a muchos.
Lo que ha encontrado —entre relatos, archivos y testimonios— apunta a una ciudad distinta a la que hoy se suele nombrar. Era una ciudad atravesada por la industria, por la llegada de gente de todas partes, por dinámicas que cambiaron no solo la economía, sino también la forma de vivir y de entender lo cultural.
Parte del trabajo de Daniel Cañas ha sido reconocido en convocatorias del Ministerio de Cultura, donde sus relatos han sido utilizados como herramienta de memoria con jóvenes y adultos mayores de Barrancabermeja.
“Nosotros no éramos de cumbia ni de tamboras como mucha gente cree. Barrancabermeja tenía mucha influencia extranjera por el tema del petróleo. Aquí llegaron orquestas grandes, músicos formados, gente que tocaba jazz, swing, blues… esa era la música que se escuchaba en esa época”, dice.
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Esa Barrancabermeja, la que Daniel reconstruye entre relatos y memorias, es para Daniel, una de las señales más claras de cómo la historia se ha ido olvidando con el tiempo.
Relatos en la web
El trabajo de Daniel también ha tenido reconocimiento. En 2024, fue ganador de una convocatoria del Ministerio de Cultura con un proyecto que llevó sus relatos a jóvenes de sectores marcados por la violencia, con la intención de que conocieran cómo era la Barrancabermeja de antes. Al mismo tiempo, esas historias fueron convertidas en audios y entregadas a hogares geriátricos.

Además, sus historias no se han quedado solo en una página de Facebook. Actualmente también se encuentran en un sitio web donde Daniel Enrique Cañas Granados, a sus 63 años, sigue en esa silenciosa tarea de reunir y organizar historias propias y recuerdos de otros para darles un lugar antes de que se pierdan.
“Aquí también han pasado cosas bonitas, pero esas son las que menos se cuentan, y son las que más rápido se olvidan”, dice.
Y es por eso que, hoy en el aniversario de Barrancabermeja, mientras la ciudad se cuenta como cada año, Daniel insiste en escribir esas otras historias. Al final- dice- sus relatos mágicos no buscan otra cosa que resistirse al implacable olvido.













