Guanentá
Viernes 22 de julio de 2011 - 12:00 AM

San Gil sufre la pérdida de otro gigante

Una larga enfermedad que se comió el corazón de la Ceiba de la Villa Olímpica en San Gil, con más de 100 años de antigüedad, fue la razón que llevó a las autoridades ambientales y municipales a tomar la decisión de ordenar su tala definitiva, por considerarla un riesgo.

La comunidad pide a las autoridades sanitarias y ambientales hacer un diagnóstico preventivo de las grandes ceibas que adornan los parques de la capital turística del departamento. (Foto: Patricia Salazar/VANGUARDIA LIBERAL )
La comunidad pide a las autoridades sanitarias y ambientales hacer un diagnóstico preventivo de las grandes ceibas que adornan los parques de la capital turística del departamento. (Foto: Patricia Salazar/VANGUARDIA LIBERAL )

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Publicado por: PATRICIA SALAZAR PINEDA

La caía del árbol insignia del barrio es calificada por muchos vecinos como el resultado del descuido de las autoridades y de la misma comunidad, por no dar el tratamiento preventivo y curativo al majestuoso árbol, que durante 10 años fue víctima de un coleópero o cucarrón, cuyas larvas se alimentaron del corazón del tronco hasta dejarlo hueco.
El presidente de la junta de acción comunal de la urbanización del Cerro de la Cruz, Senen Mujica Carreño, responsabilizó del daño a las últimas tres administraciones municipales, de la caída del árbol, pues aseguró que pese a haberse puesto en conocimiento de la situación de la Ceiba, no se hizo el tratamiento adecuado y continuo, y que terminó con la muerte del "gigante que ahora se va".
Agregó que la lucha es ahora por defender este espacio en donde se analiza la construcción de un kiosco, y la siembra de nuevas plantas para conservar el parque que por muchos años fue adornado por el árbol de más de 10 metros de altura.

Voz de un experto
Hernando rueda Gálvis
Ingeniero Agrónomo
"Dada la infestación de la plaga que atacó la Ceiba la recomendación es de talarla, pues tiene un daño de un 70% en su tronco, en el que se puede observar un hueco de más de cuatro metros. Además tiene un daño en tres de sus raíces, lo que implica un riesgo de colapso pues las tres raíces que la sostienen son insuficientes, teniendo en cuenta el peso de la Ceiba.
En cuanto a la prevención de la enfermedad, se pudo evitar siempre y cuando se hubiera atacado la plaga en el momento en el que se detectaron las larvas y se hubiera aplicado el control que ameritaba".

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Publicado por: PATRICIA SALAZAR PINEDA

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