El grupo de víctimas del incendio presentado en días pasados señala que personas no damnificadas están impidiendo que los auxilios lleguen al lugar destinado para recolectar la mayor cantidad de insumos para su propio sostenimiento.

Publicado por: JULY ANDREA MUÑOZ M.
Después de ocho días de ocurrido el incendio en el asentamiento San Martín, se ha palpado el gran apoyo brindado por parte de la comunidad sangileña a las familias afectadas.
Pero un problema ha surgido: personas inescrupulosas se están haciendo pasar por damnificados de este incendio y están interceptando a las personas que llegan con las ayudas antes de que puedan dirigirse al lugar de acopio de las mismas.
El sitio donde se reciben las ayudas es cercano al lugar del incendio, es decir la escuela San Martín.
Un habitante de la invasión manifestó al respecto: “yo tengo cuatro hijos y afortunadamente estamos reubicados en la escuelita San Martín, pero vemos que a veces traen las ayudas para el barrio y no para la escuela y es ahí cuando se las cogen”.
En el censo que los organismos de socorro municipal hicieron inmediatamente ocurrió el suceso, personas de otros pueblos lograron hacerse pasar por víctimas del incendio, pero gracias a la investigación efectuada se identificó cuáles personas no pertenecían a la comunidad afectada.
Se precisó además que 14 viviendas ubicadas en esta invasión no fueron víctimas de las llamas.
Onofre García Quiroga, quien hace siete años vivía en la invasión y es madre de un niño discapacitado, dijo: “yo perdí mi casa y todo lo que tenía en ella, pero afortunadamente en la escuela nos dan comida, ropa, zapatos y gracias a Dios no nos ha faltado la comida, pero sí estamos preocupados porque la gente está cogiendo las ayudas que traen para nosotros, es decir las que entran desde el barrio La Ceiba... yo se que todos vivíamos aquí pero ellos tienen que ser conscientes que ellos tienen techo y nosotros no”.
El llamado a la comunidad solidaria es que las ayudas se lleven exclusivamente al punto de acopio, la escuela San Martín y la sede de Bomberos, y no directamente a la invasión para evitar que sean desviadas a otros lugares.
Los damnificados vuelven a diario a la zona de la tragedia donde están pendientes de su pedazo de tierra para evitar que sean desalojados o que otras personas se apropien del terreno.












