La crisis de agua en Barichara volvió al centro del debate público. Tras años de estudios, promesas e inversiones anunciadas, comunidades rurales y autoridades locales aseguran que las soluciones estructurales siguen sin concretarse, mientras el municipio se prepara para una nueva temporada de riesgo por sequía.

Publicado por: Jorge Rios
En enero de 2024, Barichara enfrentó una de las crisis de agua más fuertes de los últimos años. La sequía obligó a la llegada de ayudas institucionales de orden departamental y nacional, que arribaron al municipio con anuncios de apoyo e inversiones para buscar una solución definitiva. Sin embargo, más de dos años después, varias de esas promesas siguen sin materializarse.
Ahora, en medio del calendario electoral presidencial y ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño fortalecido durante el segundo semestre del año, denominado por algunos sectores como “Súper Niño”, el municipio vuelve a encender las alarmas.
Las solicitudes que durante años hicieron las comunidades y autoridades locales ya no son solo llamados de atención: hoy hacen parte de decisiones judiciales que esperan cumplimiento por parte de entidades del orden municipal, departamental y nacional.
“Durante varios periodos presidenciales se ha buscado ese apoyo y seguimos con el mismo problema. Barichara continúa sufriendo por la falta de agua. Los proyectos están presentados, tienen viabilidad técnica, pero no se han desarrollado”, aseguró Milton Chaparro, alcalde de Barichara.
Con el empréstito de $4.000 millones se buscaba cumplir con parte de las exigencias ordenadas en las medidas cauteares de enero de 2026.
Chaparro recordó que una de las alternativas más avanzadas obtuvo viabilidad en 2022 y que incluso quedó encaminada desde el anterior Gobierno Nacional, pero no logró convertirse en una obra que garantizara el abastecimiento del municipio.
El alcalde insistió en que la falta de una solución no solo afecta a los habitantes, sino también a una de las principales actividades económicas de la localidad: el turismo. Para un municipio reconocido como “el más lindo de Colombia”, una crisis de agua durante las temporadas de mayor llegada de visitantes representa un riesgo para su desarrollo.
Años de estudios y alternativas sin concretar
La búsqueda de una solución para Barichara y Villanueva ha pasado por diferentes propuestas. En los últimos años se han evaluado alternativas como traer agua desde San Gil, Galán y, más recientemente, desde el río Guaure, en Mogotes. Esta última fue impulsada por la Empresa de Servicios Públicos de Santander, ESANT, pero tampoco logró avanzar.
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Mientras se define una solución de mayor alcance, las comunidades continúan dependiendo de las fuentes actuales. Una de las principales preocupaciones está relacionada con la calidad del agua que reciben cientos de familias rurales a través de Acuascoop.
Para Néstor Álvarez Mantilla, gerente de esa empresa comunitaria, la prioridad debe estar en la construcción de una planta de tratamiento que permita mejorar el agua proveniente de la represa El Común, fuente que abastece a Barichara, Villanueva y, eventualmente, Cabrera.
“Para Acuascoop y para el municipio hace falta más agua, pero la que tenemos actualmente es de muy mala calidad. Una planta de tratamiento para Barichara, Villanueva y eventualmente Cabrera es fundamental”, explicó.
Según el gerente, el proyecto ha sido discutido durante años y requiere una inversión cercana a los $1.400 millones.
“Aquí ha venido todo el mundo, todos conocen la problemática, pero no se ha logrado una acción definitiva para mejorar la calidad de vida de los habitantes”, afirmó.
“Ya no podemos seguir mendigando el agua”
La falta de resultados también ha generado desconfianza entre líderes comunitarios y veedores que durante años han acompañado esta problemática.
Daniel Forero, integrante de la Veeduría del Agua y promotor del cabildo abierto realizado en 2024, aseguró que existe un desgaste acumulado por más de 15 años de anuncios sin soluciones definitivas.
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“Llevamos un desgaste muy grande. Uno va a las veredas, habla con la gente y nada se cumple. Ya no hay confianza en las instituciones porque han pasado muchos gobiernos y seguimos esperando”, afirmó.
Forero recordó que en 2025 presentó una acción popular que llevó al Tribunal Administrativo de Santander a ordenar medidas cautelares para atender la crisis del agua en Barichara y Villanueva.

También cuestionó que una propuesta de empréstito por $4.000 millones, presentada recientemente por la Alcaldía de Barichara para ejecutar obras relacionadas con el sistema de abastecimiento, fuera archivada en el Concejo Municipal.
“En peleas políticas terminan sufriendo las comunidades. Aquí hay cerca de 6.800 personas esperando una solución”, manifestó.
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Según el líder comunitario, la salida no depende de un único proyecto, sino de varias acciones complementarias, como aumentar la capacidad del sistema, construir reservorios, mejorar los acueductos rurales y proteger las fuentes hídricas.
Mientras avanzan las gestiones, Barichara se acerca nuevamente a una temporada en la que el agua vuelve a ser una preocupación central.
















