El contrato para los estudios y diseños de la obra de la Carrera Séptima de San Gil tendría un valor de $240 millones. La Alcaldía disponía de $120 millones en la actual vigencia y solicitaba autorización para comprometer otros $120 millones.

Publicado por: Jorge Rios
Los habitantes de la carrera séptima de San Gil, entre calles 10 y 15, ya perdieron la cuenta de las veces que les han prometido el arreglo de la vía empedrada, llena de hundimientos, huecos y filtraciones de agua que la vuelven intransitable y un riesgo para todos.
La última desilusión la tuvieron la semana pasada en el Concejo Municipal, donde fue archivado el proyecto de acuerdo mediante el cual la Administración Municipal solicitaba la aprobación de $120 millones de vigencias futuras para la contratación de los estudios y diseños, proceso para el que se tenían seis meses.
Jesús Villar, ponente del proyecto de acuerdo 019, dijo que la iniciativa fue presentada en primer y segundo debate con ponencia positiva. Sin embargo, la ausencia de una información solicitada antes de la socialización del segundo debate inclinó la balanza.
“Varios concejales teníamos una duda relacionada con el estado del proyecto”, dijo el concejal Randy Muñoz, indicando que la pregunta no fue resuelta y por eso la votación habría quedado solo con dos votos, de los 13 posibles.
En este sentido, la precisión que solicitaron los concejales es si el permiso para el proyecto mediante el cual se intervino la carrera séptima entre 2018 y 2019 aún estaba abierto o vigente, porque, de ser así, no se podría aprobar una nueva asignación de recursos, ya que estarían incurriendo en un delito.
Desde la alcaldía municipal descartaron presentar nuevamente el proyecto de acuerdo este año.
Sin esta información, la mayoría decidió archivar el proyecto, a la espera de que la Administración Municipal lo vuelva a presentar. Villar dijo que en las próximas sesiones extraordinarias u ordinarias se podría cumplir el proceso, pero se debe tener claridad sobre el tema.
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El corporado ponente agregó que esta solicitud de recursos de vigencias futuras es innecesaria y que la Alcaldía podría suplir esos recursos con recursos propios, de libre inversión, o con los cerca de $4.000 millones de recursos de balance que le fueron aprobados, por lo que, para él, este trámite no sería necesario.
Vale recordar que el contrato para los estudios y diseños tendría un valor de $240 millones. La Alcaldía disponía de $120 millones en la actual vigencia y solicitaba autorización para comprometer otros $120 millones.
Desde la Administración Municipal, específicamente desde la Secretaría de Planeación, indicaron que la presentación nuevamente este año del proyecto ante el Concejo Municipal sería inviable porque los tiempos para la contratación y ejecución no alcanzarían.
Comunidad de San Gil tiene pocas esperanzas de que se haga la obra
Desde la comunidad ya no tienen ningún tipo de esperanza frente al arreglo de la malla vial en la carrera séptima. Previo al segundo debate en el Concejo Municipal, Rosa Ruiz Wandurraga, presidenta ad hoc de la Junta de Acción Comunal del sector, cuestionó que la comunidad tuviera que volver a escuchar sobre estudios cuando, desde el comienzo de la actual administración, les habían informado que existían recursos para avanzar en este proceso.

“Ya nos cansamos. Ya estamos y hemos perdido la fe en la administración”, manifestó en su momento la dirigente, quien aseguró que los residentes han acudido al Concejo, presentado solicitudes y participado en reuniones, sin que hasta ahora se concrete una solución.
Esta no es la primera vez que los vecinos de la carrera séptima se quedan esperando. Ya en 2018, cuando se pavimentaron varias calles, las suyas se quedaron esperando porque la Alcaldía de San Gil no consiguió el permiso de Patrimonio Nacional, entendiendo que se trata de la zona perimetral del Centro Histórico declarado.
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En los dos últimos años se ha intentado dos veces contratar los estudios y diseños: una quedó desierta y la otra tuvo solo un proponente, con las dificultades propias de cumplir con la experiencia exigida al tratarse de la intervención de una zona protegida.
Ahora, con la no aprobación del proyecto de acuerdo y, al parecer, sin otras opciones oficiales, la comunidad deberá seguir soportando el mal estado de las calles empedradas, las filtraciones y humedades que, según las denuncias, ya están afectando a algunas viviendas.
















