Región
Domingo 17 de marzo de 2013 - 12:07 PM

La plaga que traspasó la palma y que tiene en ‘jaque’ a Puerto Wilches

Casi el 50% de los cultivos de palma de aceite que existen en Puerto Wilches ha sido atacado por la pudrición del cogollo. Los medianos y pequeños palmicultores, además de lidiar con la pérdida total de sus siembras, la falta de recursos para combatir la enfermedad y la poca atención del Gobierno, deben afrontar los traumas sociales que implica la crisis económica local.

La plaga que traspasó la palma y que tiene en ‘jaque’ a Puerto Wilches (Foto: César Flórez León / VANGUARDIA LIBERAL)
La plaga que traspasó la palma y que tiene en ‘jaque’ a Puerto Wilches (Foto: César Flórez León / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

Los pequeños y medianos palmicultores de Puerto Wilches lanzan su voz de alerta y piden que el Gobierno Nacional les preste mayor atención, ya que la siembra de palma de aceite, su principal fuente de subsistencia, corre el riesgo de extinguirse, a causa de la enfermedad que la ataca, conocida como la pudrición del cogollo o PC.

El panorama es devastador y la preocupación no es para menos, ya que de las cerca de 70 mil hectáreas sembradas, 35 mil están contaminadas, aseguran los palmicultores. Bien podría decirse que Puerto Wilches está rodeado por un cementerio de ‘africanas’, cuyos troncos secos y grisáceos anuncian el fin de más de medio siglo de bonanza palmera de esta zona.

Según los palmeros, el Gobierno Nacional, que años atrás les ofrecía incentivos, fácil acceso a créditos, distribución gratuita de las plántulas y facilidades para su siembra, hoy les dice que deben exterminar la palma sin dar otra alternativa de cultivo o actividad económica que les permita sobrellevar y salir de la crisis. 

¿Qué queda por hacer? Levantarse en un paro, así como lo han hecho los cafeteros, podría ser una solución. Otros palmicultores contemplan abandonar sus tierras y dedicarse al comercio informal. Pero ninguna medida da espera y menos cuando la plaga que azota el campo irradia en la zona urbana de Puerto Wilches, aumentando las cifras de desempleo, el desplazamiento, la deserción escolar y el cierre de establecimientos comerciales.

“Con la PC hasta el cuello”

Reunidos en el auditorio del colegio Industrial de Puerto Wilches, cerca de 100 palmicultores de este municipio y de zonas aledañas como Cantagallo y San Pablo buscan alternativas a su crisis. El desespero es tal, afirma Vicente Castro, comercializador de la palma, que muchos cultivadores han terminado internados en clínicas de reposo, debido a las deudas con los bancos.

Domingo Vidal Ceveriche Cárdenas, quien es palmero desde hace más de 30 años y socio de la cooperativa Coprocepal, asegura que la entidad adeuda $730 millones a una entidad bancaria y que por la crisis solo han podido cancelar $170 millones.

Domingo afirma que como él muchos están “aguantando hambre” y que la erradicación no les sirve. “Mal o bien podemos extraer frutos de las plantas dañadas, venderlos y sostenernos. En Coprocepal tenemos 270 hectáreas sembradas, de las cuales el 50% están afectadas. Antes, en una quincena recogíamos hasta 300 toneladas, ahora no alcanzamos sino a 74”, comenta el afectado.

Por su parte, Silverio Paredes dice que a esta crisis se suma el alto precio de los fertilizantes para las plantaciones. “Un compuesto que se compraba a $37 mil hoy está a $64 mil. Lo ideal es utilizar un kilo de fertilizante al mes para cada palma y lograr una producción óptima, pero nosotros no tenemos esta capacidad, a lo sumo podemos aplicar tres kilos al año”, comenta el palmicultor.

Marcos Trujillo expresa que la calificación del fruto por parte de las empresas extractoras y el pago extra de trabajadores también afecta a los pequeños y medianos palmicultores. “Las grandes empresas nos pagan solo el fruto que ellas seleccionan. No tenemos un subsidio para el pago del transporte del fruto hasta la empresa, de los cortadores y demás personal. Eso corre por nuestra cuenta”, añade Marcos.

Otros palmicultores expresan que lo ideal sería que el Gobierno analizara los créditos, que se les prestara más dinero a un término de 12 años, que como mínimo los créditos sean de $12 millones por hectárea y con cero intereses debido a las circunstancias.

Desplazamiento y deserción escolar 

Luis Arturo Prada, coordinador de convivencia de la escuela 20 de julio, una institución que alberga al menos 1.200 estudiantes, asegura que este año se ha presentado una deserción del 25% del estudiantado. “Los padres argumentan que no tienen empleo. Pero esto no solo se presenta en el sector palmero, sino en empresas que llegaron a explotar el petróleo. Esto ha generado que las familias tengan que llevarse a sus hijos a otros lados y que se desplacen”, comenta este profesor.

Gladis González Cañas, también docente, afirma que hasta el pasado 4 de marzo los estudiantes tenían plazo para llevar sus útiles escolares y uniformes, pero muchos nunca regresaron. “A esto situación se suma que muchos estudiantes deben abandonar las aulas, porque se enferman por el consumo de agua. Aquí los niños sufren de vómito, dolor de estómago y diarrea, al parecer, porque el agua no es bien tratada”, agrega la profesora.

Desempleo 

Vicente Castro, comercializador de palma, dice que el desempleo en el sector ya alcanza el 60% y que muchos subsisten trabajando como obreros de construcción, conductores de vehículos de empresas contratistas o ‘mototaxistas’.

“Cuando llegué a Puerto Wilches hace 30 años, no había hambre. Existían la agricultura y la pesca, pero la palma fue cubriendo todas esas fincas, se vendieron las tierras hasta que se acabó con el resto de cultivos”, comenta Gustavo Marín, quien dejó de trabajar para una empresa extractora y ahora es ‘mototaxista’.

Armando Vargas fue ‘estaquillador’, encargado de marcar el terreno donde se siembra la palma y que así se ganó la vida durante 10 años. “Ahora trabajo para una empresa petrolera, soy conductor. Esto está muy duro, porque dicen que estas empresas también se van a ir”, concluye Armando.

La enfermedad incurable

La enfermedad del PC o pudrición del cogollo se manifiesta como una mancha amarilla sobre las flechas que están en desarrollo, hasta podrirlas y llevar la planta a su muerte productiva. El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, asegura que la solución está en inyectar herbicidas a las plantas que están en grave estado, cuya destrucción se da tres meses después del tratamiento. No obstante ni la inyección, ni el corte, ni la incineración de la palma acaban con esta plaga, afirma Hugues Quintero, ingeniero agrónomo.

Una opción que contemplan los campesinos es la siembra de un híbrido, el cruce de dos palmas que a pesar de no ser inmune a la PC, es más resistente a la enfermedad y la planta logra recuperarse.

“La PC se va a seguir presentando. Lo que se tiene que mejorar es la calidad de los tratamientos y el manejo como tal del cultivo. A través del ICA no se ha adelantado una estrategia para ayudar a los pequeños palmicultores en el tema de la erradicación y éstos temen perderlo todo”, añade este experto. 

¿Cuánto tiempo hay que esperar para volver a sembrar luego de la erradicación? “Aproximadamente dos años”, añade Quintero.

Problemas de la planta

La producción de palma en Colombia se ha reducido. De 4 toneladas que producía una hectárea por año, ahora se producen 2. Los expertos como Norman Correa, ingeniero agrónomo, afirman que la falta de calcio en la planta es una de las principales causas de la pudrición de cogollo.

“Un cultivo de palma en estas tierras tiene entre 25 y 30 años. Se han mantenido con productos fertilizantes, algunos bastante nocivos, que le quitan la vida a todo lo que está debajo del suelo. Entonces, un árbol en un estado como este ¿cómo hace para no mostrar deficiencia, para no presentar plagas y tomar sus nutrientes?”, dice Correa.

“Los fitomejoradores están atrasados. Se estudia la siembra de un híbrido (al parecer la guineensis y la anolí), que sería más fuerte para vivir en los humedales y que presenta pocas enfermedades”, concluye el ingeniero agrónomo.  

¿Qué dice el Gobierno Nacional?

A raíz de la emergencia sanitaria presentada en Tumaco, Nariño, causada por la pudrición del cogollo o la ‘PC’, el Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, junto a Fedepalma, el ICA y algunas empresas palmeras adelanta acciones para contrarrestar la enfermedad. Esto se ha denominado Plan de Erradicación.

Esta estrategia, según el Gobierno, “no contempla ningún tipo de subsidios, indemnizaciones o pagos directos a los productores beneficiados”. No obstante, si busca generar nuevas fuentes de trabajo, buscando que los pequeños o medianos productores vuelvan a cultivar la palma o encuentren nuevas fuentes de trabajo.

DATOS

* Desde 2004, según el ingeniero agrónomo Hugues Quintero, la PC llegó a contaminar los cultivos de palma de Puerto Wilches. No existe una explicación de cómo entró este hongo, incluso, algunos afirman que esto podría ser consecuencia del cambio climático y del “desorden nutricional” de la planta.

* Según  Cenipalma, la solución es el reemplazo de las palmas infestadas con nuevos híbridos tolerantes al ataque del hongo, pero los palmicultores de Puerto Wiiches no confían en esta solución.

* Un cultivo de 10 hectáreas producía hace 10 años 240 toneladas de fruto y hoy, tras la llegada del PC, los palmicultores de Puerto Wilches sacan 74 toneladas.

* 8 mil hectáreas de las 35 mil afectadas en Puerto Wilches se han erradicado, según el ICA.

* 35 mil de las cerca de 70 mil hectáreas sembradas con palma de aceite en Puerto Wilches están contaminadas por la PC, según los pequeños y medianos cultivadores. 

* Según Fedepalma, si no se controla el ataque de la PC en Puerto Wilches, se pondrían en riesgo las 50 mil hectáreas cultivadas en la zona norte del país, incluyendo las del Cesar.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

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