La vía principal que comunica a Bucaramanga con García Rovira se encuentra en proceso de pavimentación. Sin embargo, algunos puntos, catalogados como críticos, siguen cobrando la vida de conductores y pasajeros.
El pasado viernes, 26 de junio, Neider Yesid Carvajal, un joven transportador del municipio de Concepción, se desplazaba en un vehículo tipo turbo con un viaje de gallinaza por la vía entre Curos y Málaga.
Cuando el joven se movilizaba por una zona de abismos, cercana al puente militar de El Canelo, el vehículo cayó hacia lo profundo de una cañada y Carvajal falleció de manera instantánea debido a la magnitud del golpe. Lea también: Vía Curos - Málaga: Invías confirma inversión adicional de $80.000 millones para este año
Dos hipótesis tomaron fuerza: la primera, que el terreno de la angosta calzada cedió y el vehículo se resbaló hacia el abismo; la segunda, que el joven se encontró de frente con otro vehículo y, cuando dio marcha atrás para permitirle el paso, se acercó demasiado a la orilla y cayó al vacío.

Precisamente, un equipo periodístico Vanguardia recorrió la zona el día posterior al accidente y fue testigo de las difíciles maniobras de los cuerpos de socorro para rescatar el cuerpo del joven. Asimismo, constató que los vehículos deben pasar por frágiles caminos de piedra para avanzar en uno u otro sentido.
Como este joven, cientos de personas han fallecido al transitar por la que es conocida como la ‘vía de los muertos’. Uno de los accidentes más tristes ocurrió el 20 de agosto de 2008, cuando un bus de transporte intermunicipal, que transitaba por el Alto de La Ventana, en San Andrés, rodó 200 metros y dejó nueve personas muertas y otras 30 heridas.
Precisamente, Néstor Suárez, periodista garciarovirense, recuerda que este trágico suceso marcó su carrera. “Tuve que cubrir el accidente del bus de Cotrans que se movilizaba entre Capitanejo y Bucaramanga. Cuando llegué al sitio y vi a las personas fallecidas y a las familias llorándolas, no fui capaz de hablar y tuve que entregarle el micrófono a un compañero”, narró Suárez Macías.
El comunicador enfatizó que, tras vivir esta dolorosa escena, “uno se llena de nostalgia, pero también de rabia e impotencia. Estas escenas no tuvieron que haber pasado por las malas condiciones de la vía”.
De acuerdo con cifras recopiladas por Danil Román Velandia, accionante de la carretera Curos-Málaga, hasta 2021 habían fallecido 700 personas en accidentes o mientras trabajaban en la construcción de la vía. No obstante, la cifra siguió aumentando hasta 2026.
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Con pavimento sigue siendo una ‘trocha’
El pasado 18 de junio, el director general de Invías, Juan Guillermo Jiménez, presentó cerca de 10 kilómetros pavimentados entre el Alto de Guaca y el casco urbano de este municipio. Allí también anunció una inversión cercana a los $122.187 millones para avanzar en la pavimentación y la atención de puntos críticos.
Estas inversiones hacen parte de dos decisiones judiciales (2017 y 2019), cuyo accionante fue el garciarovirense Danil Román Velandia, y que exigen al Estado colombiano la pavimentación total de esta vía de 123 kilómetros. Le puede interesar: Video: radiografía de la vía Curos-Málaga, la carretera de Santander con más de 700 muertes registradas
Pese a las inversiones, que han mejorado la transitabilidad, factores como los derrumbes, la estrechez en algunos tramos y el alto riesgo de accidentalidad siguen generando percances viales y acabando con la vida de las cerca de 120.000 personas que se benefician del corredor.

“Los temas geológicos, la calidad de la tierra y los sectores rocosos e inestables se evidencian en la mayor parte del recorrido”, indicó Néstor Suárez, periodista de la región.
Asimismo, las avenidas torrenciales tampoco han sido benévolas con la carretera. Cuando el invierno arrecia, de la parte alta de las montañas descienden grandes cantidades de agua, piedra y lodo.
Precisamente, dos de estas avalanchas se llevaron por delante la calzada en el PR 111 y en el sector conocido como El Canelo. Allí fue necesario instalar dos puentes militares, que actualmente facilitan el paso de los automotores.

Precisamente, en el caso de El Canelo, donde ocurrió el fatal accidente del vehículo tipo turbo, la vía estuvo cerrada durante cerca de dos meses y los conductores debían tomar rutas alternas, como el corredor Málaga–Chitagá–Pamplona–Bucaramanga para vehículos pesados y la carretera Guaca–Baraya–Berlín para vehículos livianos.
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Esta situación se replica en sectores como Pangote, donde la vía se hunde y las obras de mitigación no logran solucionar el problema.
Recursos no alcanzan
Actualmente, se invierten cerca de $340.644 millones hasta el año 2029; sin embargo, esos recursos no alcanzarán para la pavimentación total de la vía.
El mayor problema radica en que gran parte de la inversión se va en la atención de emergencias.
Frente a este panorama, hace algunos meses el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, le propuso al Gobierno Nacional que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres asuma la atención de los puntos críticos de todo el corredor vial.
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“Hicimos la gestión ante el Invías también. Si la UNGRD atiende puntos críticos, se liberarían recursos para que el contratista se dedique a pavimentar”, indicó el mandatario departamental.
Sin embargo, las conversaciones se trasladarán al Gobierno Nacional entrante, que tendrá la responsabilidad de responder al clamor generalizado por el mejoramiento de esta y las demás vías de Santander.
La importancia de la vía
Curos-Málaga beneficia a cerca de 120.000 personas de 12 municipios de la provincia de García Rovira, y por allí transitan pasajeros y gran variedad de alimentos desde esta despensa hacia Bucaramanga y el centro del país.
Por este corredor se transportan cerca de 50 mil litros de leche diarios y unas 400 reses semanales. Hay camiones que transitan con cebolla, frutas y verduras. Además de Santander, también se mueven productos oriundos de Norte de Santander y Boyacá. Vea además: Vía Curos - Málaga: ¿qué pasó con los $50.000 millones para puntos críticos?
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No obstante, calificativos como ‘calvario’, ‘odisea’ o ‘viacrucis’ se quedan cortos para describir lo que tienen que padecer los rovirenses, quienes, por estas dificultades de conexión, han tenido constantes problemas para vender sus productos, afrontar los altos costos del transporte o acceder a servicios de salud de tercer nivel.
El recorrido entre Curos y Málaga es de cerca de 124 kilómetros, que, en condiciones normales, se recorrerían en cerca de tres horas; sin embargo, las condiciones del terreno alargan los desplazamientos hasta el doble del tiempo.














