Humberto Prieto Carrillo, quien se salvó milagrosamente de esta masacre, ocurrida en el corregimiento la Mesa, de Albania, afirmó: “siempre he creído que quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. Por eso hoy a mis 92 años relata lo que sucedió en su querido terruño, hace 50 años.

Publicado por: Luis fernando martinez v.
Por esos tiempos se libraba una guerra nacida por inconvenientes políticos entre cachiporros y godos, que dejó a su paso un sinnúmero de pérdidas y sobre todo un profundo sentimiento de tristeza y desolación a quienes tuvimos la experiencia de vivirla.
Era el año de 1959, cuando más tranquilidad se vivía entre cachiporros y godos, momentos en que aparece por la región de Cachivenado, un temible bandolero que llega a su casa paterna, luego de haber sido desterrado del departamento del Quindío, donde según cuentan le había quitado la vida a un prestigioso periodista. Se trata de Efraín González Téllez, quien ante la persecución de las autoridades, buscó esconderse en su tierra natal con sus familiares.
Los cuerpos de inteligencia del Estado lo seguían de cerca hasta descubrir donde se alojaba. Hasta que llegaron la madrugada del 17 de abril de 1960 tropas del Batallón Sucre, que querían hacerse al pago de la recompensa que se ofrecía a quien diera información sobre el paradero del forajido.
“En 1962 yo viajaba seguido a Chiquinquirá a visitar a mis hijos Emiro y Leonel, que estudiaban allí, y vivían con mi hermana Amelia. Pero con el presentimiento de que nos podían asaltar, ya que los carros tenían que pasar por Mata de Plátano a la 1 ó 2 de la mañana, mi esposa Lilita salió en uno de los buses ya que quería ir a las fiestas de Chiquinquirá y quién se iba a imaginar que la banda de criminales comandada por Efraín González Téllez, y Humberto Ariza, alias ‘el ganso’, asaltaran el bus y los masacraran en el sitio ‘el crucero’, junto con 25 personas más. Señoras, niños, hombres y animales murieron dentro del bus, entre ellos mi esposa Lilia y mis tres hijas”, confesó Humberto Prieto.
Al día siguiente se programó el entierro masivo de todas las víctimas en el municipio de Saboyá. “Recuerdo que el General Rojas Pinilla, regaló los ataúdes para estas inocentes víctimas”, agregó Prieto.
Hoy pasados 50 años, parientes y familiares cercanos de los caídos en esta masacre, conmemoran la muerte de sus seres queridos. Por tal motivo, se dieron a la tarea de construir un monumento que será inaugurado hoy en el corregimiento de La Mesa, donde se llevará a cabo una celebración eucarística y se descubrirá el monumento, dejando testimonio del hecho de sangre que allí ocurrió y allí en una de las losas del monumento irá esta frase pronunciada por don Humberto Prieto Carrillo: “Hoy perdonamos todo, pero nunca los olvidaremos”.















