Las divisas digitales tuvieron un rumbo de inestabilidad en 2022 que llevó a varias plataformas a declararse en bancarrota y a algunos organismos a considerar la necesidad de establecer mayores controles para los criptoactivos.

Publicado por: EFE
El colapso de la plataforma FTX, cuyo fundador, Sam Bankman-Friedman, ha sido detenido y acusado de fraude y otros delitos, es el último episodio de un 2022 negro para las criptomonedas. Su onda expansiva amenaza el futuro de una industria que reclama regulación como vía de supervivencia.
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2021 fue un año excepcional para las criptodivisas. El bitcoin, la más conocida, marcó su máximo en casi 69.000 dólares y el valor total de los activos digitales llegó a 3 billones de dólares gracias a la abundante liquidez que había en los mercados con las políticas expansivas de los bancos centrales en la pandemia.

La regulación, cada día más necesaria
El director de estudios de Julius Baer, Carsten Menke, cree que la crisis retrasará la adopción y aceptación de las criptomonedas como un activo principal de inversión, mientras que la llegada de un marco legal infundiría la confianza en los activos digitales, muy cuestionada tras el escándalo de FTX.
Apunta en la misma dirección el portavoz de Bit2Me, Javier Pastor, quien se muestra “convencido” de que un entorno regulado posibilitará el crecimiento de la industria y la entrada de inversores institucionales que esperan integrar el bitcóin y otros criptoactivos en sus carteras.
El profesor de la Universidad Internacional de Valencia (VUI) y experto de la industria, Alejandro San Nicolás Medina, pronostica que, a pesar de la actual coyuntura, el bitcóin recuperará el pulso y con él todo el ecosistema cripto.
Los expertos coinciden en establecer una analogía con la crisis de las punto.com y la irrupción de internet a principios de siglo: algunas criptodivisas y actores desaparecerán pero otros tantos sobrevivirán y darán forma a los activos digitales del futuro.
















