Estudian posibles sanciones para quienes cerraron sus puertas de manera repentina.
Publicado por: José Luis Pineda
La muerte del Notario 3 de Bucaramanga, Carlos Arturo Padilla Ortiz, dejó en el ‘limbo’ muchos procesos e inquietos a los empleados de dicho despacho notarial. Esta situación se agravó luego de que el hijo de Padilla Ortiz decidiera cerrar repentinamente dicha oficina, localizada en la calle 36 entre carreras 14 y 13.
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Ese día no hubo atención al público y los empleados no pudieron acceder a sus puestos de trabajo.
Fernanda García, superintendente Delegada para el Notariado de la Superintendencia de Notariado y Registro, informó a Vanguardia que ante la muerte del Notario 3 “el domingo pasado me comuniqué con los familiares del señor notario y les hicimos un resumen del procedimiento a seguir... Se debe garantizar el servicio público notarial”.
De hecho, el fallecido postuló una notaria que ahora es quien está como encargada. Ella “nos llamó y nos dijo que la esposa y el hijo del notario no habían permitido el ingreso de usuarios ni funcionarios. Dispusimos el apoyo de la Fuerza Pública y de la Personería. El martes se restableció el servicio”, indicó García.
Según lo informado por la funcionaria, mientras se nombra al notario definitivo se continuará garantizando la atención de los usuarios en la Notaría 3.
¿Habría sanciones para quienes cerraron la notaría? Jasbleidy Tapias, personera de Bucaramanga, explicó que “se está revisando el Estatuto de Notariado y Registro. Hay cosas que sí pertenecen a la familia y otras que son del Estado. Debemos establecer hasta qué punto estas conductas se pueden enmarcar en un proceso penal. Es un asunto complejo, porque las notarías son privadas, pero operan desde lo público”
Al respecto, la superintendente Delegada para el Notariado señaló que “la Superintendencia debe dar inicio a las acciones que por ley corresponden, a través de la Oficina Jurídica














