Los labriegos de Tona tendrán la labor de proteger los terrenos de su propiedad en los que hay nacimientos de agua que abastecen al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga.

Publicado por: Milton Velosa Araque
Estos campesinos de Tona se sumarán a las cerca de 41 familias de Charta que hacen parte del programa conjunto entre la Alcaldía de Bucaramanga y el Acueducto Metropolitano. Este proyecto reconoce la labor de los campesinos por sus servicios ambientales.
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De acuerdo con el concejal de Bucaramanga Francisco González, en agosto pasado se cerró la convocatoria para los campesinos que quieran ser protectores del agua. Se espera que cerca de 100 familias de Tona se vinculen con la iniciativa.

González Gamboa indicó que “no podemos ver como una estrategia para proteger el agua el atacar a los campesinos, desplazarlos de sus territorios con normas que le restrinjan su propiedad o coartar sus derechos a cultivar en el campo. Ellos deben ser los aliados estratégicos para la protección del agua”.
El cabildante agregó que se concertó con los campesinos un pago anual por hectárea, dividido en cuatro cuotas trimestrales.
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Por su parte, el asesor de despacho para asuntos ambientales de la Alcaldía de Bucaramanga, Elkin Briceño, indicó que desde el año anterior se destinó el 1 % de los ingresos corrientes de la Administración para la protección y conservación de los recursos hídricos.

“Se entrega un rubro económico a propietarios de predios, sin perder la titularidad, con el compromiso de que ellos hagan conservación de bosques y nacimientos de agua de las zonas de recarga hídrica de las zonas abastecedoras del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga”.
Briceño Lara indicó que en la microcuenca del río Charta se adelantaron dos etapas de Pagos por Servicios Ambientales, PSA. En la primera se lograron proteger 240 hectáreas de 21 familias y en la segunda 170 hectáreas de 20 familias.
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Entre los compromisos que se adquieren por parte de los campesinos están en que en las zonas protegidas no se pueden adelantar labores de ganadería y tala. Además, las zonas deben estar aisladas y hay un proceso de seguimiento para garantizar la conservación de los afluentes.














