Esta es la historia de tres santandereanos, vinculados a la UIS, que acaban de llegar de la Expedición Antártica de Colombia. Los tres son los primeros santandereanos en pisar el Glaciar Unión. Conozca cómo es vivir en el frío intenso polar para descubrir los secretos de las estrellas del universo.

Rumia a perpetuidad el hielo en el glaciar, que por primera vez pisaron colombianos, específicamente santandereanos verracos.
Las estrellas del universo, como fríos verbos, los traspasaron. Se trata de una letanía penetrante en sus vidas, como el viento helado que baja de la montaña polar.
Apenas iban a la escuela, y ya el cosmos se filtraba por las rendijas de sus días en la tropical Bucaramanga. Desde esos días en que miraban el universo de forma distinta, las estrellas no han dejado de murmurarles incesantemente. Fueron ellas las que los llamaron a recorrer los 11 mil kilómetros que separan la Antártida de Bucaramanga. El universo es su mayor desvelo, la geografía de sus días y la esperanza inquebrantable de una pasión única e irremplazable por comprenderlo.
Uno de ellos es Julián Rodríguez Ferreira. Este astrofísico e ingeniero aeroespacial, profesor de la Universidad Industrial de Santander, UIS, encarna el espíritu indomable santandereano que busca conquistar nuevas fronteras. Trabaja en entender cómo las primeras estrellas interactuaron con el hidrógeno que las rodeaba y cómo, desde entonces, el universo ha evolucionado durante 13.400 millones de años para llegar a lo que es en la actualidad.

Este afán por buscar respuestas lo llevó, en diciembre pasado, al glaciar Unión, en la Antártida profunda, un glacial que ningún santandereano había pisado antes.
El glaciar Unión está ubicado a solo mil kilómetros del Polo Sur. Desde 2014, se ha utilizado como campamento base de la Estación Polar Científica, operada conjuntamente por el Instituto Nacional Antártico de Chile, INACH, y las Fuerzas Armadas de Chile en los montes Ellsworth. Junto con la base estadounidense Amundsen-Scott y la base china Kunlun, estas son las estaciones activas más cercanas al Polo Sur. En este glaciar, los vientos pueden superar los 300 kilómetros por hora y las temperaturas alcanzar hasta 40 grados Celsius bajo cero.
🤩🏔️ Esta es la historia de tres santandereanos, vinculados a la UIS, que acaban de llegar de la Expedición Antártica de Colombia. Los tres son los primeros santandereanos en pisar el Glaciar Unión.
— Vanguardia (@vanguardiacom) January 6, 2025
Así fue su experiencia 👉 https://t.co/mIC5w1cEfF pic.twitter.com/itGpRUUqJr
Sin embargo, en los últimos 30 días, hubo tiempo tanto para la ciencia como para jugar fútbol extremo. En un partido inolvidable, celebraron la victoria luciendo la camiseta del campeón Atlético Bucaramanga.
Junto al astrofísico Julián Rodríguez Ferreira estuvieron los santandereanos Elián Calderón Quintero y David Alejandro González, estudiantes de la Maestría en Ingeniería de Telecomunicaciones de la UIS, así como Germán Chaparro, profesor de la Universidad de Antioquia y doctor en astrofísica. Ellos participaron en la undécima Expedición Antártica de Colombia. Llegaron a Bucaramanga el pasado sábado y contaron, con orgullo, cómo nunca antes habían comido hormigas culonas en condiciones tan extremas como en la Antártida, donde recopilaron datos para su investigación.
Publicidad

El próximo 27 de enero viajará un segundo grupo del proyecto de investigación liderado por Julián Rodríguez Ferreira. Este equipo incluirá a David González y al profesor Germán Chaparro, quienes llegarán a la base Bernardo O’Higgins Riquelme, en la península Antártica.
Vanguardia habló con el astrofísico e ingeniero aeroespacial Julián Rodríguez Ferreira.
* Cuando vio la Antártida por primera vez, ¿qué se le pasó por la mente?
Que estaba en otro planeta. Todo eran sensaciones. En particular, me impresionó el silencio de la Antártida; es algo sorprendente. A la Antártida profunda solo se llega por vía aérea, y desde el primer momento se percibe la majestuosidad del lugar: la unión de varios glaciares en un gran valle de hielo con una capa de más de 700 metros de profundidad, rodeado por un macizo de montañas que superan los 4.000 metros de altura.
Las condiciones extremas de frío y aislamiento hacen que la base solo funcione durante el verano antártico. Toda la Antártida es un territorio de paz y ciencia. Si bien las fuerzas militares tienen un rol importante, lo desempeñan principalmente por su capacidad logística en apoyo a los proyectos de investigación. Allí no se habla de otro tema que no sea científico.

*¿Cuántas personas ocupan la base en la Antártida?
En la base compartimos espacio 15 científicos y unos 30 militares del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de Chile. Los espacios son limitados. Cada dos personas comparten una pequeña carpa que sirve como vivienda, oficina y centro de operaciones. Las cabinas de baño son modestas, al igual que los cubículos para el centro de operaciones, la enfermería y el equipo de exploradores de alta montaña. Una estructura en forma de domo, que con el tiempo ha quedado enterrada cinco metros bajo el hielo, funciona como cocina, comedor y sala de reuniones. Por estar dentro del círculo polar antártico, en verano vivimos 24 horas continuas de luz solar. El sol describe un círculo alrededor del horizonte, variando apenas su altura, lo que da la sensación de que siempre es la misma hora.
* ¿Cómo conciliaban el sueño?
Usábamos antifaces para bloquear la luz solar. El día comienza a las 7:30 a.m. con el desayuno preparado por los chefs de la base, quienes hacen magia cocinando sin agua. La nieve se derrite solo para lavar algunas cosas; se usan utensilios desechables y alimentos precocidos. El agua potable llega en botellas. A pesar de las limitaciones, se come bien: pastas, carnes, salmón, panes prehorneados, algunas frutas como peras y manzanas, y bebidas hidratantes. Es importante recordar que la Antártida es el lugar más seco del planeta, un auténtico desierto de hielo.

* ¿Cómo eran los días de trabajo en la Antártida?
Después del desayuno, el director científico organizaba los equipos y asignaba las actividades de exploración. Todo el trabajo se realizaba fuera de la base, en zonas remotas con riesgos como grietas en el hielo, donde una caída puede ser fatal. Nadie sobrevive solo allí; siempre íbamos acompañados de al menos dos exploradores, expertos en alta montaña.
Publicidad
La preparación para cada salida era crucial y muy meticulosa. Llevábamos todo lo necesario: equipos, herramientas, ropa especial para trabajar a -35°C, alimentos, bebidas calientes, bloqueador solar, cascos, crampones y piolet. El trabajo en el glaciar se realizaba en unas pocas horas, después de lo cual regresábamos a la base para almorzar en el domo, compartir historias y planificar la siguiente expedición por la tarde.
Al final del día, alrededor de las 6:00 p.m., nos reuníamos para ajustar detalles, revisar el pronóstico del tiempo y preparar el trabajo del día siguiente. Luego, aprovechábamos para tomar una ducha con nieve derretida calentada en un balde. El día concluía con momentos de camaradería entre colegas antes de descansar, aunque siempre bajo la luz del sol.

* Usted ha estado tres veces en la Antártida, pero para quienes lleguen por primera vez, ¿a qué deben acomodarse inicialmente?
Aunque vamos en verano, cuando las temperaturas no son tan extremas, las condiciones pueden cambiar repentinamente. Un día despejado a -20°C puede transformarse en una tormenta con visibilidad reducida y sensaciones térmicas de -40°C. La ausencia de puntos de referencia en el vasto hielo puede hacer que alguien se pierda fácilmente, lo cual es muy peligroso debido a las grietas y al terreno inexplorado que cambia constantemente.
* ¿En qué consiste su proyecto de investigación en la Antártida?
El proyecto se llama Caracterización en el continente antártico de un radiotelescopio para el estudio de la época de reionización del universo. Busca identificar sitios adecuados para instalar observatorios astronómicos de radio y validar un radiotelescopio de bajas frecuencias capaz de detectar señales cosmológicas cercanas al origen del universo. Esto ayudará a entender cómo las primeras estrellas interactuaron con el medio interestelar hace 13.400 millones de años.
Publicidad

* Usted es un hincha del Atlético Bucaramanga y levantó el escudo de su equipo donde nadie lo había llevado antes. Lo hizo en un partido de fútbol en la Antártida. ¿Cómo se les ocurre jugar fútbol en esas condiciones?
Se trató de un evento de integración entre todos la víspera de Navidad. La Antártida es paz, ciencia y unión. Hay gente de todos los países. La empresa Ale trae sobretodo escaladores de todo el mundo, los mejores pues ahí cerca está el monte Vinson, que es el más alto de la Antártida y sitio de peregrinación de los escaladores. El partido de fútbol fue entre la base de Chile, donde estamos científicos y militares, contra el ‘staff’ de ALE. Jugamos hombres y mujeres mixto. Fue un evento de mucha alegría. Lo mejor fue que ganamos 3-1. Elián Calderón Quintero y yo llevamos nuestras camisetas del Atlético Bucaramanga. Fue lindo, aunque muy duro, pues jugamos con la ropa y zapatos de nieve. Es una vivencia adicional a toda la ciencia.
* ¿Qué sintió al llevar la camiseta del equipo a un lugar tan remoto?
La llevo con mucho orgullo, especialmente ahora que somos campeones. Desde niño he sido fiel al Atlético Bucaramanga y lo acompañé en el estadio durante todo el campeonato de 2024. Siempre llevo mi camiseta a la Antártida, y es emocionante mostrarla en lugares donde solo unos pocos han estado.

* ¿Qué recomendación les daría a los niños y jóvenes para inspirarlos a alcanzar sus sueños?
Que nunca pierdan la curiosidad ni las ganas de aprender. Que descubran sus sueños y, una vez los tengan claros, trabajen muy duro para alcanzarlos. Habrá muchos “no” en el camino, pero deben tomarlos como una motivación extra para seguir adelante. Que sean felices haciendo lo que aman.
* ¿Y a los padres de esos niños y jóvenes?
Que les permitan ser ellos mismos, no lo que los padres desean que sean. La mejor inversión es en su educación y el tiempo que les dedican. Deben ser guías y consejeros, y ofrecerles oportunidades que les permitan crecer y desarrollarse.



















