La fuerza del tiempo arrasa con todo. Sin embargo, gracias a las ‘joyas fotográficas’ quedan evidencias de lo que fue el ayer de Bucaramanga. Hoy reconstruimos con esas imágenes y en letras de molde el pasado de la otrora Avenida El Libertador, más conocida como carrera 15. Veamos:

La carrera 15 de Bucaramanga es hoy una arteria vital, pero pocos recuerdan que alguna vez se llamó Avenida El Libertador, en honor a Simón Bolívar. Su historia se remonta a un pasado de caminos improvisados y quebradas que serpenteaban entre terrenos irregulares.
A comienzos del siglo XX, la vía comenzó a perfilarse como una modesta callejuela, aún lejos de ser la espina dorsal de la ciudad. Con el fin de las guerras civiles en 1900, Bucaramanga entró en una era de crecimiento, y fue la carrera 15 la primera en transformarse para dar paso al desarrollo urbano. Edificaciones emergieron y, con la conmemoración del centenario de la Independencia, la vía comenzó a trazarse de manera más definida.

El año 1910 marcó un punto de inflexión: la llegada de la primera compañía eléctrica y la aparición de los primeros automóviles y buses urbanos convirtieron a la carrera 15 en un eje crucial. Los coches de caballos, manejados por personajes como el “turco Gandur”, empezaron a ceder el paso a los vehículos motorizados. Antonio Chedraui importó el primer automóvil, ensamblado en el taller de los Hackpiel, y la ciudad empezó a vivir el cambio de era.
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En la década de los 40, la importancia de la carrera 15 se consolidó al convertirse en la ruta principal para el transporte de productos agrícolas provenientes del ferrocarril, cuya estación se ubicaba en el barrio Café Madrid. En aquellos años, aún se veían caños que servían como acueducto y alcantarillado, y los puentes del Comercio y de la Avenida Camacho eran esenciales para sortear las quebradas que atravesaban la ciudad.
A finales de los 50, las quebradas que cruzaban la meseta bumanguesa fueron sepultadas bajo toneladas de basura, marcando la transformación definitiva del paisaje urbano. Con la desaparición de estos pasos elevados, la ciudad logró conectar con el ‘Llano de Don Andrés’, dando origen a barrios emblemáticos como La Universidad, Mutualidad y Chapinero.
La década de los 60 fue una ‘época dorada’ para la carrera 15. Un alcalde llamado Francisco Páez, logró demostrar que el cruce de la calle 36 con 15 se constituía en el kilómetro cero de la carretera nacional a Bogotá y consiguió el concurso financiero del Ministerio de Obras Públicas.

Después los dineros del presupuesto nacional contribuyeron a la prolongación de la Diagonal 15, tal como se le llamó a la obra. La idea era facilitar la circulación de buses y camiones que se desplazaban de norte a sur y viceversa.
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Poco antes se había demolido la edificación de los Correos y Telégrafos, que finalmente le había dado paso a la prolongación de la calle 36 hacia el occidente y que después todos llamaron avenida ‘Rafael Uribe Uribe’.

La Diagonal 15 puso a pensar a muchos ingenieros, tras las dificultades que representaba la Quebrada La Rosita. En su tiempo, los conceptos técnicos ordenaron que era necesario rellenar la cañada con escombros para canalizar el afluente mediante una tubería especial. Para los urbanistas, la medida fue un desacierto porque, según argumentaron, se eliminó del paisaje urbano los pocos recursos naturales que existían sobre la vía. Sin embargo, la obra se hizo y logró comunicar al sector de la calle 45 con la Puerta del Sol, convirtiendo a la carrera 15 en la principal arteria vial de la capital santandereana.

En 1987, bajo la Alcaldía de Herman Villalba Torres, la Administración Local amplió el trabajo vial de la carrera 15, entre las calles 3 y 28, agilizando la comunicación entre el sector de la Virgen y la Quebradaseca.
La 15 no es la misma de antes. Por allí ya no pasan las mulas cargadas con mercancías que llegaban de Puerto Botías o Puerto Santos. Ahora, por el famoso camino de atajo, circula la Troncal del Sistema Integrado de Transporte Masivo y, por supuesto, es el punto de encuentro de Bucaramanga. Por allí pasan las personas que vienen o salen rumbo a los municipios del área metropolitana y más allá.















