En nuestra sección de las ‘Cosas Buenas’, que Vanguardia edita cada jueves, hoy destacamos las obras realizadas en el Asilo San Rafael de Bucaramanga, gracias a la solidaridad de instituciones y personas de buen corazón que han contribuido a esta noble causa social.

Gracias a la generosidad y al noble compromiso de cientos de ciudadanos y de reconocidas empresas, la sección de enfermería del Asilo San Rafael de Bucaramanga fue remodelada. Hoy, nuestros adultos mayores cuentan con un espacio digno, equipado con la mejor tecnología y el confort necesario para su bienestar.
La comunidad y la empresa privada se unieron en un esfuerzo sin precedentes, demostrando que la solidaridad transforma vidas. A través de diversas campañas, se recaudaron los fondos que permitieron la adecuación del lugar con equipos biomédicos de última generación, 30 camas ergonómicas, 36 sillas especializadas y un mobiliario totalmente renovado, garantizando la comodidad y el cuidado que nuestros mayores merecen.

El costo total de la reconstrucción ascendió a $ 342 millones, de los cuales $ 122 millones fueron donados por una institución que, con admirable humildad, prefirió permanecer en el anonimato. Gracias a este generoso aporte, la sección de enfermería dispone de todo lo necesario para brindar atención con dignidad y calidad.

Para Diana Marcela García Gualdrón, directora general del asilo, “esta remodelación representa un acto de amor hacia quienes han dedicado su vida a la sociedad. Cada aporte recibido ha sido una caricia para el alma, una muestra de que no están solos, de que aún hay manos dispuestas a sostenerlos”.

Por su parte, Sor Edith Coquimbo Díaz, directora misional del referido centro asistencial de Bucaramanga, destacó la importancia de la solidaridad en este proceso: “Este es un gesto noble que no tiene precio. Cada silla, cada cama y cada pieza de mobiliario es un abrazo y una esperanza. No hay palabras suficientes para agradecer la bondad de quienes hicieron esto posible”, afirmó la religiosa.
Más que una remodelación, este proyecto representa un renacer para quienes habitan el asilo. Cada rincón restaurado es testimonio del apoyo de los ciudadanos, quienes no olvidan a sus mayores, que les brinda una mano y los cuidan con esmero.
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Desde hace 82 años, el Asilo San Rafael ha sido un refugio de esperanza para cientos de adultos mayores. Hoy, esa luz brilla con más fuerza, iluminando los días de los 198 residentes que llaman a este lugar “su hogar”.

Nota de la Redacción: Si desea sumarse a esta hermosa iniciativa, puede participar con el Bono Solidario del Asilo. Para más información, visite su sede, en la carrera 15 No. 2-12, barrio San Rafael, o comuníquese a los teléfonos 318-6585781 y 6960825.
















