Inseguridad y desinterés ciudadano, dos problemas que evidencian el caso de un predio olvidado del barrio Alfonso López, el cual refleja el síndrome de la ‘ventana rota’. Veamos esta singular denuncia que nos llegó a la sección del ‘Defensor de la Comunidad’.

En el barrio Alfonso López, de manera más exacta en la calle 37 con carrera séptima esquina, hay una vieja casa abandonada. En su fachada, una ventana rota permaneció durante un mes sin reparar. ¡Hasta ahí el asunto no pasaba de un problema de simple estética! Sin embargo, con el paso del tiempo, a esa ventana rota le han seguido otras más y ya no queda ningún cristal que no esté agrietado, agujereado o destrozado.
En palabras del propio vecindario, haber permitido que alguien rompiese esa primera ventana y no haberla reparado rápidamente ha supuesto el principio de un efecto contagio. Y es que una pequeña acción vandálica, como esa, puede convertirse en un símbolo silencioso de desorden y negligencia y dar luz verde a que los comportamientos poco cívicos se reproduzcan en nuestra ciudad. De eso trata precisamente el síndrome de ‘la ventana rota’ que, como nunca antes, está generando una grave problemática en este barrio de la Comuna 5 de Bucaramanga.

La denuncia, así como está planteada, fue protocolizada en la sección del Defensor de la Comunidad, de Vanguardia.com, por Obdulio Ferreira Gómez, vecino del sector, quien asegura que el abandono de este predio, que al parecer está a la venta desde hace más de dos años, “se está convirtiendo en un asunto de inseguridad”.
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“Yo baso mi denuncia, de manera precisa, en la teoría de la ‘ventana rota’, formulada por los criminólogos en la década de 1980. Si se detiene a analizar esta tesis, en ella se explica que los signos visibles de desinterés y deterioro pueden incitar a comportamientos delictivos. Si una ventana rota se deja sin reparar, sugiere la teoría, pronto todas las ventanas estarán rotas”, precisó Ferreira Gómez.

Bajo esta argumentación, nuestro lector llama la atención de los dueños de este predio y, en general, de todo los que tienen casas abandonadas en Bucaramanga, para luego convertirlas en lotes de engorde, sobre “la importancia de tomar medidas más concretas para garantizar la seguridad, no solo del inmueble, sino también del entorno, el ambiente y la seguridad del sector”.
“Y esto último lo digo porque no alcanzan a imaginar la mano de insectos, ratas y demás bichos que se han venido apoderando de esta casa y que, como es apenas lógico, nos golpea a todos los vecinos”, puntualizó.

Nota de la Redacción: Si tiene inquietudes de la ciudad o necesita solucionar problemas que afecten al barrio o a la comuna en donde usted vive, denúncielos a través de la columna del ‘Defensor de la Comunidad’, de Vanguardia.com, por intermedio del siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com
















