Aunque nuestras mujeres son fuertes y se desenvuelven con ‘berraquera’ en cualquier escenario, ellas se sienten vulnerables cuando de recorrer las calles de Bucaramanga se trata. Hablamos con ellas y esto fue lo que nos dijeron:

Para muchas mujeres, transitar por las calles de la capital santandereana puede resultar una experiencia estresante. Y aunque ellas siempre han sido fuertes y valientes, según estudios y testimonios de ellas mismas, existen cinco temores que afectan su tranquilidad cada vez que recorren los rincones de nuestros municipios.
Más allá del tesón que las caracteriza, las mujeres en Bucaramanga nos contaron las angustias que padecen cada vez que camina por las calles de la ciudad.
¿Cuáles son? Veamos:
1. Inseguridad y robos: El temor a ser víctimas de un atraco es una constante para quienes transitan por la ciudad, especialmente en horas de la noche o en sitios poco iluminados. Los hurtos con armas blancas o de fuego son reportados con frecuencia, y la sensación de vulnerabilidad crece ante la falta de presencia policial efectiva.

2. Intimidación: Los acosos verbales y físicos son otras de las preocupaciones de las mujeres en Bucaramanga. Los comentarios no deseados, miradas intimidantes y persecuciones generan un ambiente hostil que limita la libertad de movimiento. A pesar de campañas de sensibilización, este problema persiste y muchas mujeres sienten que no hay suficiente protección por parte de las autoridades municipales.
Le puede interesar: La realidad de las ventanas rotas
3. Violencia sexual: El riesgo de abuso o agresión sexual es uno de los mayores temores de las mujeres en la capital santandereana. Muchas evitan caminar solas, tomar transporte informal o transitar por calles desoladas ante el miedo a ser atacadas. La denuncia de estos hechos sigue siendo un reto para los gobernantes, debido a la revictimización y la impunidad que prevalece en algunos casos.

4. A ser acosadas en el bus: El transporte público y el servicio de taxis o vehículos por aplicación no siempre garantizan la seguridad de las pasajeras. Existen docenas de denuncias sobre acoso dentro de buses y taxis, así como casos de conductores que desvían rutas o generan situaciones de peligro. Ante esta incertidumbre, muchas mujeres optan por restringir sus horarios de salida o buscar alternativas que no siempre están al alcance de todas.
5. Espacios públicos inseguros: Parques, calles poco transitadas y zonas sin alumbrado público adecuado se convierten en puntos críticos de inseguridad para ellas. La falta de infraestructura urbana que priorice la seguridad, como cámaras de vigilancia o presencia policial, aumenta el riesgo de incidentes. De hecho, muchas mujeres han cambiado sus hábitos de movilidad para evitar estos espacios, lo que limita su derecho a disfrutar plenamente de la ciudad.
Publicidad
A pesar de estos temores, diversas organizaciones y colectivos en Bucaramanga trabajan para generar conciencia y exigir cambios estructurales que protejan a las mujeres. Mayor vigilancia, educación en equidad de género y una respuesta más efectiva de las autoridades son algunas de las soluciones que se plantean para lograr una ciudad más segura e incluyente.
Mientras estos cambios se concretan, la realidad es que muchas mujeres deben seguir adaptando su comportamiento y desplazamientos para minimizar los riesgos en su día a día. La seguridad en las calles no debería ser un privilegio, sino un derecho fundamental para todas.
Dato

En Bucaramanga hay más mujeres que hombres. De acuerdo con las proyecciones del DANE, en 2024 esta ciudad tenía 614.860 habitantes: 322.252 mujeres (52.4%) y 292.608 hombres (47.6%).
















