En la sección de ‘Bucaramanga, Ayer y Hoy’, le presentamos la historia de un mítico teatro de Bucaramanga: el Unión. Veamos:

En la esquina de la carrera 17 con calle 45, en 1952, nació un teatro que marcó una particular era en Bucaramanga: el Unión. Durante décadas, sus muros resonaron con las notas de la zarzuela, las voces de la dramaturgia y la emoción del séptimo arte. Pero en febrero de 2007 cayó el telón: la estructura fue demolida y, en su lugar, se erigió una estación de servicio.
En sus inicios, contaba con elegantes palcos laterales que, con el tiempo, fueron eliminados debido al bullicio de los jóvenes que aprovechaban las funciones para organizar sus propias fiestas.
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Las luces del escenario dieron paso a la proyección de películas, primero italianas y francesas, en una época dorada del cine europeo. Sin embargo, la rentabilidad del cine superó a la del teatro, y los dueños del recinto decidieron rendirse ante la taquilla. Así llegaron las producciones mexicanas.
Además, en la década de los años 80, con los reproductores de video VHS, comenzó su declive. El escenario se dedicó a ofrecer películas porno, en lo que se conoció como la ‘época dorada’ del cine rojo.

A pesar de los intentos de salvación por parte de figuras como Lucía González Aranda, quien vio en la edificación un legado cultural, el teatro no sobrevivió. Incluso el ya desaparecido empresario Carlos Ardila Lülle estuvo tras la compra del predio. No obstante, los herederos de los propietarios del terreno, lo vendieron.
Jorge Castro, gerente de la referida bomba de gasolina, recuerda que él fue testigo de las tres últimas escenas del Unión: la primera, cuando era joven, cuando se veían allí las películas de Vicente Fernández; luego, en la segunda fase, cuando ese sitio de la carrera 17 se convirtió en un foco de delincuencia; y la tercera y actual, que fue cuando compró el escenario para habilitar allí la estación de servicios.

“Yo le compré al señor Hernando Díaz, el terreno era un antro de ladrones y marihuaneros, junto a un poco de locales que evidenciaban un gran desorden. Después que adquirí la zona, todo cambió y se adecuó la estación de servicio”, recordó el señor Castro.

Hoy, donde antes se levantaba un símbolo del arte, hay una estación de servicio que rinde homenaje al viejo escenario con su nombre: Unión. El teatro que una vez iluminó la esquina con sus filmes es ahora apenas un recuerdo en la memoria de quienes lo disfrutaron.
















