En múltiples sectores, desde barrios hasta avenidas, es común ver cables colgando a baja altura, desgastados, cruzando de poste a poste sin fijación adecuada o enrollados en árboles. ¡Tremendo peligro!

La reciente muerte de Diego Fernán Gutiérrez Valderrama, un motociclista que perdió la vida de forma trágica en el barrio Campohermoso, al parecer no ha sido suficiente para que las autoridades tomen cartas en el asunto sobre un peligro silencioso pero letal que cuelga desde lo alto: los cables a la deriva.
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Como se recuerda, el pasado mayo, Diego Fernán circulaba por una vía principal del sector cuando una tractomula, al pasar por el carril contrario, reventó un cable colgante. El alambre se tensó súbitamente y actuó como una guillotina, seccionando el cuello del motociclista y causándole la muerte inmediata. La escena fue descrita por testigos como dantesca y dejó en evidencia una amenaza latente que, lejos de corregirse, persiste.
Más de un mes después, la capital santandereana sigue expuesta a este entramado de trampas invisibles.
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En efecto, en distintos barrios, cables de servicios públicos como telefonía, internet y televisión siguen colgando de postes, fachadas y cruces viales, sin ninguna señalización ni intervención oportuna.

La ciudadanía no ha permanecido en silencio. Varios lectores de este medio han compartido imágenes que evidencian el descuido. (Ver registros gráficos)
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Uno de los casos reportados está justo frente a la sede del colegio Carl Rogers, cerca al Parque de los Niños, donde un cable pende peligrosamente sobre la vía: “Ese cable lleva ahí meses. Los carros pasan por debajo, y no falta que algún camión lo enrede”, comentó un residente de la zona, quien nos envió el registro gráfico de esa trampa mortal.

Pese al clamor ciudadano, no se conoce un plan concreto por parte de la Alcaldía o de las empresas de servicios públicos para identificar y desmontar estos cables. Mientras tanto, cientos de transeúntes, ciclistas y motociclistas se mueven cada día bajo el riesgo de una nueva tragedia.
Vanguardia hace un llamado a las autoridades municipales y a las compañías prestadoras de servicios para que actúen antes de que otra víctima tenga que recordarnos, con su vida, que la negligencia también mata.

Nota de la Redacción: Si tiene inquietudes sobre la capital santandereana o necesita solucionar problemas que afecten al barrio o a la comuna donde usted vive, denúncielos a través de la columna del Defensor de la Comunidad, por intermedio del siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com














