Jóvenes cumplieron sus sueños de incorporarse al Ejército Nacional en Santander, pero también los de retomar estudios que habían dejado en pausa. Sus morrales militares también albergan elementos para el conocimiento.

¿Ha contemplado la posibilidad de que en un mismo lugar puedan coexistir de manera armoniosa las armas y los lápices?
Lo o la invito a leer la historia de dos jóvenes a los que les tocó combinar la instrucción militar con las aulas, los pupitres y los tableros.
Keyner José Ricardo Arroyo es un sincelejano que soñó con portar el uniforme del Ejército de Colombia. Estudió hasta tercer grado de primaria, abandonó la escuela y, desde muy niño, se dedicó a las labores del quehacer de los adultos. Lea también: La Quinta Brigada le dio otra cara al parque Antonia Santos
“Trabajé como albañil y hasta en labores del campo. Un día un soldado profesional me preguntó si yo quería prestar el servicio militar y le dije que sí. Me trajo hasta Bucaramanga y me presenté”, narró Ricardo Arroyo.

Cuando se incorporó a la milicia, se le ofreció la oportunidad de estudiar, ya que el abandono temprano de su preparación académica le hizo olvidar lo aprendido. Tuvo que volver a las aulas y aprender desde cero.
En el morral militar, además de su equipamiento, el soldado lleva una cartilla didáctica, similar a la de ‘Nacho’, lápices, colores y un cuaderno en el que algunas de las actividades son las tradicionales ‘planas’ de las vocales.
“Me ayudaron con la profesora para que siguiera estudiando, aprendiera y siguiera adelante con mi carrera. En las clases me enseñan las vocales, aprendo a leer y escribir. Cuando llega la hora de clase con la ‘seño’, me pongo feliz porque estoy aprendiendo”, indicó el uniformado.
Luego de que obtenga su diploma de primaria, Keyner José quiere continuar avanzando en su formación académica, así como en el objetivo de ser soldado profesional.
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Por su parte, Juan Miguel Martínez Pedrozo, nacido en San Alberto, Cesar, quiso seguir la tradición de sus ancestros e ingresar a las Fuerzas Militares.
“En mi familia todo el mundo ha sido militar y, desde pequeño, es algo que siempre he querido realizar. Una de las condiciones que me puso mi mamá para dejarme venir es que tenía que, en algún momento, terminar el bachillerato. Me había dedicado a la barbería, a ayudar en restaurantes y me retiré del estudio”, expresó Martínez Pedrozo. Le puede interesar: Multitudinario festejo de la Independencia en Bucaramanga
El soldado narró que “un día, cuando ya había ingresado al Ejército, se nos acercaron a preguntar quién quería terminar el bachillerato. Yo accedí para poder darle ese regalo a mi mamá. La profesora nos creó planes de estudio de acuerdo con la disponibilidad del tiempo”.
La dedicación de este joven fue tal que, luego de prestar su turno de centinela y brindar apoyo a los puestos de control perimetral, se dedicó a avanzar en sus tareas hasta altas horas de la madrugada.
Hace algunos días este cesarense recibió el título de bachiller en la Corporación Educativa General Santander y se lo entregó a su progenitora. El soldado confesó que, ya con su diploma, quiere estudiar Ingeniería de Sistemas en la Universidad Industrial de Santander.
Una oportunidad para seguir

Patricia Uribe es la coordinadora del programa educativo que le presta servicio al Ejército Nacional y profesora de estos muchachos.
Uribe dijo que “a batallones de Bucaramanga llegan muchachos sin haber terminado el bachillerato y otros que no tienen ningún conocimiento. La mayoría de ellos entran a tener clases en las tardes y evaluaciones cada 15 días. El estudio no les afecta su servicio militar”.
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La mujer indicó que “nos sentimos orgullosos de nuestros estudiantes. Varios de bachillerato fueron destacados en las Pruebas Saber. El Ejército es un hogar que los prepara y les da oportunidades para ser caballeros”.

A su turno, el coronel Gerson Molina, comandante de la Quinta Brigada, expresó que “dentro de la fase de instrucción que tienen nuestros soldados brindamos un servicio de acompañamiento educativo. Los dejamos listos si quieren continuar sus estudios en la parte civil o si quieren seguir con nosotros en el Ejército Nacional”. Vea además: Cambio de mando en la Quinta Brigada, un oficial del Arma de Caballería es el nuevo comandante
Molina fue enfático en afirmar que “nosotros tenemos una visión estructural del soldado, en la que tiene que ser una persona útil para la sociedad. Esto les da otra perspectiva en su proyecto de vida”.















