Llegar a casa no debería ser un riesgo: las vías cobran más vidas entre motociclistas y transeúntes.

La accidentalidad vial dejó una señal de alerta en el área metropolitana durante 2025: seis de cada diez víctimas fatales en accidentes de tránsito fueron usuarios de motocicleta, mientras que los peatones representaron el 32 % de las personas fallecidas.
Las cifras evidencian que estos dos actores viales concentran la mayor parte de las muertes en las vías y vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de transformar las condiciones en las que se movilizan y se protegen quienes enfrentan diariamente los mayores riesgos.

Los datos hacen parte del Informe de Calidad de Vida, elaborado por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos (BMCV), y reflejan una problemática que requiere acciones concretas para avanzar hacia una movilidad más segura.

La motocicleta se consolidó como el medio de transporte con mayor participación entre las víctimas fatales. El 61 % de las personas fallecidas en siniestros viales eran usuarios de motocicleta, una cifra que evidencia la gravedad de factores como el exceso de velocidad, las maniobras riesgosas y el incumplimiento de las normas de tránsito. (Le puede interesar: Seguridad en Bucaramanga y el área: bajan lesiones y hurtos, pero los homicidios siguen en aumento)
Ante este panorama, resulta cada vez más urgente fortalecer los controles en las vías, promover el uso adecuado de los elementos de protección y adoptar medidas efectivas para reducir las conductas que ponen en riesgo no solo la vida de los motociclistas, sino también la de los demás actores viales.
Los peatones
Sin embargo, el problema no se limita a quienes se movilizan en motocicleta. Casi una tercera parte de las personas que perdieron la vida en accidentes de tránsito eran peatones, equivalentes al 32 % del total. Esta realidad pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan a pie frente al tráfico vehicular y plantea importantes desafíos para las ciudades.
Garantizar la seguridad de los peatones exige contar con cruces seguros, andenes adecuados, señalización visible, iluminación suficiente y entornos urbanos diseñados para reducir los riesgos, especialmente en los sectores donde se concentra el mayor flujo de personas.
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Más allá de los porcentajes, los datos de 2025 representan vidas perdidas y familias afectadas. La elevada participación de motociclistas y peatones entre las víctimas fatales obliga a pasar de las estadísticas a las acciones concretas: controlar la velocidad, hacer cumplir las normas de tránsito, mejorar la infraestructura vial y promover una cultura de respeto entre todos los actores.
Reducir la siniestralidad vial no puede ser únicamente una meta institucional. Debe convertirse en un compromiso colectivo que permita avanzar hacia una movilidad más segura y lograr que llegar a casa no se convierta en un riesgo cotidiano.

Cabe señalar que el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos cuenta con el respaldo de Prosantander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), Vanti, ARIS Mining, la Fundación Corona y Vanguardia. Este año, además, se suma la colaboración de FOSCAL.















