La Alcaldía de Bucaramanga anunció que entre finales de octubre y comienzos de noviembre talaría los árboles que quedaron en la carrera 21, entre la calle 55 y la avenida Quebradaseca, tras el desmonte de la ciclorruta.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Los árboles de la carrera 21 serán talados. Así lo afirmó el gerente de Ciudad, Deimer Mosquera, quien aseguró que entre finales de octubre y comienzos de noviembre comenzarán la tala y la compensación ambiental en el tramo comprendido entre la calle 55 y la avenida Quebradaseca, donde la Alcaldía desmonta la ciclorruta.
La última palabra, sin embargo, la tiene la CDMB, que aún evalúa si los árboles se cortan o se trasladan. De concretarse, la tala ahondaría un problema con el que Bucaramanga lucha desde hace años. Según el último censo arbóreo, realizado por la Alcaldía entre 2022 y 2023, la ciudad tiene 71.405 árboles.
Si se aplica el estándar de referencia de un árbol por cada tres habitantes (no es norma, sino un indicador citado por expertos), debería tener más de 200.000. Además, según la Alcaldía, más del 87 % de los árboles urbanos presenta alguna condición fitosanitaria, como plagas, ramas quebradas o raíces afectadas. Le puede interesar: Movilidad sostenible en Bucaramanga: ¿está en jaque por las ciclorrutas y el transporte público?
Lo que dice la Alcaldía
El gerente de Ciudad, Deimer Mosquera, explicó que la obra comenzó con la demolición de la segregación de la ciclorruta y que el siguiente paso será la aplicación de asfalto. Sobre los árboles, aseguró que la Secretaría de Infraestructura y la Dirección de Tránsito adelantaron el trámite ante la CDMB.
Según el funcionario, este miércoles los ingenieros ambientales y forestales de esa entidad ya adelantaban la visita técnica que definirá cuántos árboles deberán sembrarse por cada ejemplar que se corte.
“No vamos simplemente a talarlos, nos duele cuando hay que talar un árbol, por eso existe la compensación”, afirmó.
Hace dos semanas, en su calidad de asesor de despacho, el mismo funcionario presentó la meta de una “Bucaramanga verde”, que contempla el reverdecimiento de 11 puntos de la ciudad y siembras en los separadores de la carrera 45, la calle 61 y la calle 105. Según el censo arbóreo, apenas el 8 % del arbolado urbano está en separadores viales.
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La CDMB: el trámite sigue abierto
La CDMB confirmó que el proceso aún no tiene una decisión definitiva. Según la corporación, el traslado de los árboles es una de las opciones que se analizan y la entidad dará una confirmación oficial una vez termine las revisiones técnicas.
La autoridad ambiental explicó que los municipios cuentan con secretarías de ambiente y con permisos previos para realizar podas, talas y adecuaciones del arbolado. Según la entidad, los árboles con menos de 10 centímetros de diámetro a la altura del pecho (DAP) no requieren autorización para ser talados, aunque pueden reubicarse.
El DAP es la medida del grosor del tronco tomada a 1,30 metros del suelo. Un árbol con menos de 10 centímetros de DAP es, por lo general, un ejemplar joven o delgado. Le recomendamos: Ciclorrutas levantadas en Bucaramanga: los carriles liberados terminaron como parqueaderos
La corporación aclaró, sin embargo, que el caso de la carrera 21 es distinto por la cantidad de árboles involucrados y quedó en confirmar el alcance de la autorización del Municipio.
Vanguardia encontró 11 árboles de mayor porte
En un recorrido por el corredor, desde la calle 55 hasta la avenida Quebradaseca, realizado este jueves 15 de octubre, Vanguardia contó 11 árboles con más de 10 centímetros de DAP, es decir, ejemplares que, según la CDMB, requieren su evaluación.
Wilson Danovis Lozano, diputado de la Asamblea de Santander, recorrió el corredor un día antes y grabó un video en el que aparecen árboles y plantas que ya no estaban durante el recorrido de Vanguardia. En su lugar, avanzaban los trabajos de la Alcaldía. El diputado asegura que había más de 150 ejemplares y califica la intervención como “un arboricidio”. Entre los elementos que aparecen en su registro hay pinos, plantas de menor tamaño y árboles jóvenes que habrían sido talados.
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El 29 de septiembre, al día siguiente de iniciado el desmonte, Danovis radicó una solicitud ante la CDMB y el Área Metropolitana (AMB). En ella pide una visita técnica al corredor, una copia de la autorización ambiental (si existe), un inventario forestal y la suspensión de las actividades que afecten los árboles mientras no haya un plan de manejo. Según el diputado, hasta ahora no ha recibido respuesta.
“Bucaramanga está en una crisis de arborización. Estamos en déficit de árboles y los pocos que hay no podemos tumbarlos, sino, al contrario, hay que trasplantarlos y cuidarlos”, dijo el diputado, quien invitó a la ciudadanía a vigilar que la Alcaldía traslade los árboles en lugar de cortarlos. Lea: ¿Vías compartidas? Así cambiaría la ciclorruta en Bucaramanga
Compensar, ¿pero dónde?
La compensación anunciada por la Alcaldía tiene antecedentes que plantean interrogantes sobre su cumplimiento.
En 2018, el AMB, entonces autoridad ambiental urbana, reconoció ante Vanguardia que lo ideal sería sembrar los árboles de reposición en la misma zona de las obras, pero que muchas veces el terreno o el espacio disponible no lo permiten.
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Según el balance reportado ese año, por las megaobras viales se habían talado 1.606 árboles y se debían sembrar 27.075 en compensación.
El ingeniero ambiental Jairo Puente advirtió en ese momento que la siembra era difícil porque en Bucaramanga no había espacio suficiente para realizarla.
En la carrera 21 todavía falta establecer cuántos árboles serán intervenidos, cuántos se repondrán, dónde se sembrarán y quién verificará el cumplimiento de la compensación. Mientras la CDMB concluye la evaluación técnica, el destino de los ejemplares que permanecen en el corredor y que hoy dan sombra a vecinos y ciclistas sigue sin definirse.












