miércoles 22 de diciembre de 2021 - 10:00 AM

Cuando en Bucaramanga el pasaje de bus costaba $45

La década de los 90 se convirtió en la época dorada de los conductores de bus por la alta cantidad de pasajeros que transportaban en sus rutas. Además, el precio era bastante cómodo para los ciudadanos. Así era vivir en Bucaramanga con una tarifa tan económica.

La Bucaramanga de hace unos 30 años era mucho más tranquila y transitable. No había trancones, tantos vehículos ni olas de motos rodando por la ciudad. Las vías estaban más despejadas y se contaba con más carriles, por lo que manejar un bus era un trabajo ideal, sin estrés, en la ciudad bonita que describen los antiguos conductores de transporte público.

Romero, Palonegro y Pedregosa eran las empresas que en la década de los 60 prestaban el servicio de bus en la ciudad. Cotrander también llegó y en 1971, a partir de las tres iniciales, nació la Unión de Transportes de Santander, Unitransa. TransColombia y Oriental de Transportes también rodaban por la capital santandereana.

Antiguamente las personas tenían que pagar una tarifa diferente para cada jornada. En 1990, si usted quería montar bus en el día, pagaba $45, pero si tenía que transportarse en la noche, le cobraban un recargo de $3.

Lea: El ferrocarril de Bucaramanga: Un hito que marcó la historia de Santander

Los festivos e incluso los domingos, días en los que había poco flujo de usuarios, el precio era mayor para compensar la falta de pasajeros. El bumangués llegaba a pagar $53.

A pesar de la diferencia entre cada pasaje, era bastante económico para ese entonces. El pasaje a $45 trajo consigo la mejor época para el servicio de transporte público en Bucaramanga.

“Era excelente porque se movían muchos pasajeros, así la tarifa fuera barata. No había mototaxis, taxi colectivo o carros piratas, como pasa hoy en día”, señaló Pamernio Mosquera, exconductor y actual socio de Unitransa, quien ha trabajado por más de 50 años en el sector del transporte.

El Ministerio de Transporte optó por subsidiar el pasaje, lo que explica el bajo costo del mismo. La condición era trabajar 25 días para poder reclamar este apoyo.

Pero años después se perdió el subsidio y llegaron buses nuevos a la ciudad, que se diferenciaban de los demás por tener una calcomanía especial y cobraban hasta 10 pesos más que los buses viejos. “Pero los viejitos andaban a reventar, los otros permanecían vacíos”, dijo Parmenio.

Esto no prosperó y tuvieron que unificar colores y tarifas.

Cuando en Bucaramanga el pasaje de bus costaba $45

Cuando los recorridos eran ‘benditos’

Con cerca de ocho rutas al día, en jornadas de hasta 16 horas, los conductores lograron transportar a más de mil pasajeros por día en cada recorrido.

Al volante de un Ford modelo 60, Parmenio llegó a transportar a 2.500 personas que tomaban el de Café Madrid, que iba hasta el Mutis.

Le contamos: Los barrios con los que inició la urbanización de Bucaramanga

Por su parte, William Santos, trabaja para Cotrander y recalcó que la recordada ‘Igsabelar’ era la más ‘maravillosa’, que movía hasta 2.000 al día. La ventaja de que este bus transitara por las principales vías de la ciudad y por los colegios y universidades dio pie al constante flujo de pasajeros. “60 personas iban montadas en el bus, como salchichas. Si se bajaban en un lugar, allí mismo subía la misma cantidad de gente, o más. Ahí se montaban como podían porque la ruta era muy buena”, manifestó.

Este bus salía desde Altamira y atravesaba los Lagos, Provenza, la Calle de los Estudiantes hasta la Universidad Industrial de Santander.

Entre las rutas más acogidas de Unitransa, que mantenían atiborrados los buses, Mosquera recuerda a Oasis Verde, ‘Reposo’, que registraba hasta 1.200 pasajeros, y ‘Unidos’, con recorridos de dos horas para transportar a 1.700 personas. Lagos-Estadio, ‘Bucarica' y ‘Autopista’ también eran exitosas porque se subían más de 1.200 personas en cada una.

Parmenio agrega que en el caso de ‘Reposo’, la ruta original iba hasta La Trinidad, pero si el usuario quería alargar su recorrido debía pagar $5 adicionales. Este recargo se cobraba también para ir a La Cumbre, porque el bus de Cotrander iba solo hasta Villabel.

Morro-Inem, de Palonegro, movía hasta 600 pasajeros en cuatro recorridos que cubría la ruta de Morrorico y pasaba por Real de Minas hasta Provenza. ‘La Pedregosa’ era otra ruta rentable que iba desde este sector y llegaba hacia El Norte. “Esa ruta era grandiosa porque montábamos hasta 800 pasajeros solo en la mañana”.

Trayectos más cortos como La Joya movían 400 personas al día.

Allí no existía el ‘linche’. La tarifa era tan cómoda que las personas pagaban su respectivo pasaje, así le tocase irse de pie o colgado a la puerta. Hasta hace como 15 años es que se ve lo de ‘pedir linche’, dijo William Santos.

Pero si bien se encontraban en su mejor momento, los conductores se sometían a horarios extensos y agotadores. Salían de sus casas a las 3:00 a.m. y en la mayoría de ocasiones regresaban a las 11:00 p.m.

Muchos solían conducir buses urbanos antiguos, precisamente modelos de la década de los 60 y los 70, con los que llegaban a recoger más de $50.000, que según Parmenio, era bastante.

“Con eso echaba combustible, hacía mantenimiento al bus y quedaba con ganancias. Hoy en día los insumos son más caros y no es suficiente sostener el carro porque se debe transportar mínimo 250 pasajeros diarios, cosa que ahora no pasa”.

El servicio especial que no tuvo futuro en la ciudad

Los ‘micritos’, como son recordados los pequeños buses que prestaban un transporte especial con capacidad para 12 pasajeros, no duraron mucho. Lusitania fue la empresa que trajo esta novedad iniciando los 90.

Cuando en Bucaramanga el pasaje de bus costaba $45

¿La diferencia? Una tarifa más alta. Hasta $180 llegó a ser la propuesta de las autoridades municipales para fijar un precio. “De especial no tenían nada”, dijo Parmenio.

Hasta cerca del año 2003 dejaron de funcionar y fueron trasladados a los pequeños municipios de Santander, y en la ciudad llegaron nuevas busetas, un poco más espaciosas para 19 pasajeros, pero siguen siendo característicos por su pequeño tamaño.

Pérdidas en el servicio de transporte

La tarifa diferencial nocturna y de festivos desapareció iniciando los años 2000 cuando se tomó la decisión de unificar el precio del pasaje. El horario también se redujo a diez horas y con el tiempo no se veía la misma cantidad de usuarios.

Es por ello que este año se vieron en la obligación de subir la tarifa a $2600, dice Mosquera. Pero entre las consecuencias de ese incremento está el uso masivo de transporte informal, hecho que ha afectado al gremio de los buses. Han pasado de registrar 350 pasajeros a no más de 100.

Este miércoles 22 de diciembre, día del cumpleaños de Bucaramanga, se fijó un aumento de $100 para el 2022.

“Antes podíamos darnos gustos, salir con la familia a pasear... pero ahora a duras penas nos alcanza para mantenernos”, sostuvo Santos.

El conductor de Cotrander, quien lleva 25 años en este trabajo, afirmó que la mayor competencia son los piratas y los taxis.

Si bien empresas como Unitransa, Lusitania y TransColombia han subsidiado el pasaje para reducir el precio a $1.600, ha sido difícil rescatar a los pasajeros que antiguamente hacían uso permanente de los buses, el medio de transporte estrella unas décadas atrás.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Image
María Lucía Bayona

Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo web de Vanguardia desde el 2021 con el cubrimiento de temas de actualidad y formatos audiovisuales.

@velvetmals

mbayona@vanguardia.co

Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad