domingo 08 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

“Después de golpes y humillaciones intenté suicidarme tres veces”

Vanguardia pensando en las mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas mantiene la campaña “No te quedes callada”. En este espacio buscamos visibilizar los casos que se “normalizaron” por miedo o porque no se denunciaron a tiempo, para demostrar que sí se puede hacer algo para defenderles sus derechos.
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Esta historia, quizá de las más fuertes hasta el momento contadas en esta campaña, inundó de vergüenza, dolor y desolación a una mujer de 30 años. Ella, después de casi una década de estar soportando diferentes episodios de violencia, inició un proceso para reconocer que las actuaciones de su agresor no tenían justificación, y que él pudo ser denunciado penalmente por violación, violencia intrafamiliar, incluso por intento de homicidio.

Esta mujer conoció a su pareja cuando tenía 16 años, a los 19 iniciaron un hogar juntos. Llegaron a Bucaramanga con una maleta llena de sueños y metas. Arrendaron un apartamento.

“Cuando iniciamos nuestra relación él trabajaba como vigilante. Sus turnos, diurnos y nocturnos, eran muy largos; por eso, siempre estaba cansado y poco era lo que podíamos compartir. Trataba de entenderlo. Un día me resigné a solo compartir tiempo con él en la casa. Siempre me esmeré por hacerlo feliz, nunca le reproché nada, incluso trabajaba y le ayudaba con los gastos”, relató.

Con el pasar del tiempo, la relación fue abrazada por la monotonía. Todo se “enfrió”. El tiempo para los dos era poco y él más bien era un ser de pocos detalles. La puerta para la llegada de una tercera persona se abrió y fue así como aparecieron las infidelidades, hasta el punto de él iniciar un amorío con una de sus primas.

Por la nueva relación, él terminó todo. Ya habían pasado seis años de convivencia. “No tuve más opción que irme de la casa pero, la verdad, se me presentaron algunas dificultades y volví a la casa con él. Dormíamos en habitaciones separadas. Era testigo de las llamadas y muestras de amor hacia su pareja (la prima). Cuando tenía la oportunidad le decía lo mucho que me dolía ver lo especial que con la otra mujer, cuando nunca lo fue conmigo. Le rogué muchas veces que lo intentáramos y solo me despreciaba”, recordó.

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Sí regresaron

Cuando la relación entre él y la prima se terminó y ella ya había ingresado a la universidad, empezaron de nuevo las conversaciones y acercamientos hasta que se dieron una nueva oportunidad.

“Quedé embarazada. Fueron los únicos nueve meses de tranquilidad porque apenas nació mi hijo todo cambió. Como no teníamos familia en la ciudad, dejé mi trabajo y la universidad para estar al cuidado del bebé. No sé si fue la peor decisión o no, lo cierto es que aparecieron las humillaciones por el dinero. La presión económica fue muy fuerte y sentía que no tenía más opción que aguantar”, subrayó la mujer, quien descubrió una nueva infidelidad, por parte de quien ahora era el padre de su hijo.

Según ella, esto le causó una profunda depresión, perdió mucho peso. Las humillaciones eran constantes.

Aunque lo peor llegó cuando él se obsesionó con el gimnasio a tal punto que renunció a su trabajo por dedicarse al fisiculturismo. Empezó a consumir anabólicos y otras sustancias que, según ella, en ocasiones lo ponían irritante y hasta agresivo.

“En medio de mi soledad conocí a una persona en la que me refugié. Él se enteró y empezó a golpearme. Me arrodillaba, me amenazaba con que iba a matar con un cuchillo empuñado. Yo solo le rogaba que no me matara por el niño. Me insultaba. Me tomaba a la fuerza. Me arrancaba la ropa y me violaba, mientras me golpeaba. Solo me decía que me lo merecía”, detalló.

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Ante Vanguardia, ella reconoció que nunca lo denunció. Incluso hasta hace un par de semanas compartían el mismo techo.

“El dolor ha sido mucho. No he tenido ganas de seguir. Dejé mi carrera en octavo semestre. He tenido tres intentos de suicidio. No veo esperanzas. Vivo sumida en una profunda depresión. Hoy entiendo que nada ha sido mi culpa, que nada justifica sus actos de violencia, y también comprendo que debí denunciarlo penalmente, pero no lo hice en su momento por vergüenza”, concluyó.

Voz del experto

Frente a este caso, donde indiscutiblemente visibilizamos una violencia de género, hablamos con Camilo Londoño Rincón, psicólogo, magíster en Psicología Social Comunitaria y docente de la Universidad de Santander.

Explicó que si bien no todo acto violento contra una mujer implica que este sea a causa de su identidad de género, en este caso sí se cumple.

“Posiblemente el maltratador agrede con base en algunas creencias, ideas, supuestos, que él mismo tiene sobre la mujer. Creencias relacionadas con la obediencia, pertenencia y sumisión que supuestamente debe mostrar la mujer hacia su cónyuge. Aquí hay violencia física, sexual, psicológica y económica”, indicó Londoño Rincón.

$!“Después de golpes y humillaciones intenté suicidarme tres veces”

¿Culpable o no?

Frente al hecho de ella haberse sentido culpable en algún momento, el psicólogo dice que algunas mujeres pueden sentirse culpables al ser víctimas, debido supuestos de comportamiento, sumisión y obediencia, y creencias sociales relacionadas con el hombre como la cabeza y poder del hogar, el hombre como el sustento económico de la mujer, lo cual terminando generando un desequilibrio de ‘poderes’ que facilitan la ocurrencia de estos actos de violencia.

En este sentido, lo recomendable es fortalecer las redes de apoyo de las mujeres, a nivel estatal, gubernamental y familiar. “En este caso específico no ha sucedido, pero conozco de casos en los que la mujer abandona al maltratador, intentando regresar a casa de sus padres y ellos la regresan con el cónyuge para que cumpla sus roles de mujer”, acotó.

Para este experto solo hasta ahora se empezaron a ver algunas luces para cambiar las creencias y entender que todos los géneros tienen los mismos poderes, derechos y los mismos deberes.

Generalizar las alarmas para protegerse en contra de la violencia de género, no es conveniente generalizarlo. Cada caso es diferente y debe ser interpretado en su contexto y particularidad. Lo que es cierto es que es necesario denunciar y alejarse en caso de haber sido agredida o violentada. Es decir, “lo que se permite se repite. Entonces, no se permita a usted ser víctima y no le permita a nadie que le vulnere sus derechos”, enfatizó.

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Prevención

La principal forma de prevención de una mujer que puede ser vulnerable a cualquier tipo de violencia de género es, para Londoño Rincón, que como sociedad reconozcamos que esto no les pasa a las personas sin educación o a las mujeres que no se valoran. La violencia de género es un asunto de todos, es una problemática que tiene asidero en los valores sociales con los que se forman a niñas y niños, los valores de familia en donde se asume aún que el hombre está para dar plata y la mujer para cuidar a los hijos y la casa, donde se asume que el hombre que tiene relaciones con varias mujeres es un conquistador y la mujer es una vagabunda.

Entonces, “la mejor prevención está en reconocer que mujeres y hombres deben cuidar de sus hijos y hogar, por igual, aportar en cuidados y en soporte económico. Necesitamos repensar los valores y roles de género, reconociendo así el empoderamiento social y político de la mujer”, finalizó el psicólogo.

¿A dónde puede acudir?

Contra este hombre se puede establecer una denuncia por violencia intrafamiliar, contemplado en el artículo 229 del Código Penal, especificando los tipos de violencia y la acción permanente y repetitiva de los actos.

La denuncia se puede realizar directamente en el Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar en la Fiscalía, o en las Comisarías de Familia. También puede hacer la denuncia llamando al 122 o 01 8000 919 748, o ingresando a la página Web www.fiscalia.gov.co.

En caso de que la víctima sienta la necesidad de recibir algún tipo de asesoría jurídica, la puede encontrar en un Consultorio Jurídico, en la Defensoría del Pueblo, en la Personería Municipal o en la Casa de Justicia.

En Bucaramanga puede dirigirse al Centro Integral de la Mujer, ubicado en la calle 34 # 35-39 del barrio Álvarez. Sin embargo, también existen entidades no gubernamentales como la Fundación Mujer y Futuro, reconocida por su trayectoria y defensa de los derechos de las mujeres, que brinda de igual manera apoyo.

Si desea que conozcamos su caso, no olvide contactarnos a través de nuestras línea 6300700 extensión 2804, o escribirnos al correo electrónico ialbis@vanguardia.com

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