miércoles 29 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Estas son las zonas ruidosas que más afectan al área metropolitana de Bucaramanga

Los bares y demás negocios nocturnos, así como el parque automotor, aparecen como las principales fuentes generadoras de ruido en el área metropolitana de Bucaramanga.
Escuchar este artículo

Aunque en las cuatro ciudades que conforman el área metropolitana de Bucaramanga están vigentes los famosos decretos ‘anti ruidos’, todos ellos están en ‘letra muerta’.

En la capital santandereana, por citar apenas un caso, existe un decreto que restringe la utilización de altoparlantes, so pena de recibir una multa de tres salarios mínimos vigentes.

No obstante, los que más violan las leyes son los bares, las discotecas y demás establecimientos nocturnos cuando acondicionan sus equipos de sonido a todo volumen, produciendo ruidos exagerados que no dejan conciliar el sueño a los ciudadanos.

De acuerdo con los estudios hechos en los cuatro municipios del área las fuentes de contaminación acústica son diversas, pero generalmente están definidas así:

En primer lugar los citados establecimientos nocturnos, los cuales hacen que el ruido altere la tranquilidad de la comunidad.

Luego sigue el parque automotor y su tránsito, que generan aproximadamente el 40% del ruido producido en los municipios del área.

Las obras de construcción aportan el 10% del ruido.

Finalmente están las ventas callejeras en puntos tan neurálgicos como las zonas céntricas de cada municipio, las cuales aceleran aún más el ruido del área.

Veamos una completa radiografía de los principales agentes contaminantes en Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca.

BUCARAMANGA

Por Euclides Kilô Ardila

En la noche no se puede dormir. La denuncia es de Mariela Ruiz, vecina del barrio Mejoras Públicas de Bucaramanga.

Según ella, “la mal llamada Zona Rosa de la capital santandereana mantiene encendidos los equipos de sonido de bares, tabernas y prostíbulos que funcionan por estos lados”.

El tema, según replica, es más fuerte durante los fines de semana cuando las clientelas de estos negocios aumentan.

“Yo no me explico por qué las autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente de la Alcaldía no toman cartas en el asunto; sobre todo sabiendo que existe una acción popular que ampara nuestra tranquilidad”, dijo Fabián Salcedo, otro vecino del sector.

Las zonas que bordean al sector del Chicamocha, las del vecino barrio La Aurora y aquellas que colindan con la carrera 33, entre las calles 31 y 37, son las que más algarabía producen. Ni hablar del área de ‘Cuadra Play’, en Cabecera del Llano.

Pero ojo, el tema en Bucaramanga no es solo de la contaminación auditiva de las tabernas. El ruido ensordecedor está en todas partes: En su casa, en la calle y hasta en la oficina de trabajo. Nos hemos acostumbrado tanto a él que, sin sospecharlo, estamos perdiendo nuestra capacidad auditiva.

En el referido sector de Cabecera del Llano, los residentes están expuestos al ruido que producen las ventas informales, el parque automotor y los establecimientos comerciales en general. Tanto que todo ese caos mantiene a esa comuna convertida en la ‘meca del bullicio’.

Hay un sector más que es caótico: la Calle 45. A lo largo y ancho de este arteria vial, que es considerada como la ‘espina dorsal’ de la movilización vehicular oriente-occidente y viceversa, se encuentran no solo tabernas; además por allí pasa cualquier cantidad de carros particulares, motocicletas, buses y demás automotores de servicio público.

Además, una de nuestras céntricas vías, la calle 34, entre las carreras 15 y 17, soporta un alto número de decibeles en las llamadas ‘horas pico’, producto de la congestión, de los altoparlantes y de la intensa actividad comercial que allí se produce. Hay que tener presente que justo en esa área se encuentra el mayor centro de acopio de la ciudad, después de Centroabastos.

Todos los bumangueses, de alguna manera, estamos ensordecidos con la contaminación auditiva. De hecho, Bucaramanga aparece como la sexta capital de departamento del país más ruidosa, después de Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Cartagena.

Y si bien es cierto que casi todos nos hemos acostumbrado al permanente ruido, esto no es saludable desde ningún punto de vista.

La fonoaudióloga, Leticia Estupiñán señala que “los altos volúmenes del ruido le producen al ser humano enfermedades tan graves como las de la ansiedad, la irritabilidad, el estrés y la propia sordera”.

GIRÓN

Por Claudia Isabel Delgado

La avenida Los Caneyes, El Malecón y El Poblado son las tres zonas más ruidosas en este municipio del área metropolitana.

De acuerdo con Luz Mery Agudelo, presidenta de la Junta de Acción Comunal de El Poblado, el sector se ve afectado principalmente por las bocinas de los automóviles que circulan cerca y las discotecas, ubicadas en el centro comercial.

“La entrada y la salida de los carros es muy molesta; la gente no espera, a toda hora se escuchan pitos. Respecto a las discotecas, he recibido quejas por los altos niveles de ruido”, relató Luz Mery Agudelo.

Según la líder popular, el problema del ruido se agudiza en la carrera 26, entre las calles 38 y 43.

Sandra Ramírez, secretaria de Medio Ambiente, señaló que, según el POT, establecimientos como bares o discotecas no pueden funcionar en zonas residenciales.

“Hoy en día la Cdmb es la autoridad ambiental y la Policía es la única autoridad encargada para efectuar el cierre de los establecimientos, bajar el volumen o quitar los equipos”, señaló.

Cabe recordar que para los locales ubicados en zonas residenciales el límite permitido de ruido es de 65 decibeles en el día y de 55 decibeles en las noches. En las zonas comerciales, en el día se permiten 70 decibeles y en la noche 60.

Según Luz Mery Agudelo, en repetidas oportunidades las autoridades han realizado las amonestaciones pertinentes por el ruido excesivo en las discotecas; sin embargo, según manifiesta, “tan pronto se van vuelve y juega, suben otra vez el volumen”.

“No estamos en contra del funcionamiento de los establecimientos nocturnos, pero sí esperamos que se tomen las medidas pertinentes para que los niveles de ruido permitidos se cumplan y la comunidad no se vea afectada”, puntualizó.

PIEDECUESTA

Por José Luis Pineda

Conservar la tranquilidad, durante los fines de semana, se volvió casi que imposible para los residentes de varios sectores residenciales en Piedecuesta.

El exceso de ruido y los escándalos derivados de la ‘rumba’ y del consumo de bebidas embriagantes en negocios, mantiene inquietas e inconformes a múltiples comunidades.

Líderes comunales como Henry Prieto, quien preside la Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio Villa Marcela, afirman que el punto crítico de este problema se halla en inmediaciones de la Estación Temprana de Metrolínea.

“Los presidentes de JAC continuamente denuncian desórdenes y exceso de ruido en esa zona, que queda en la entrada del municipio. En ese punto, en la vía que conduce hacia Hipinto, existen bares y discotecas que generan molestias a la comunidad”, denunció Prieto.

Una de las personas perjudicadas es Margarita Meza, habitante del barrio Quinta Granada. Con 63 años de edad, la mujer afirmó que “para los adultos mayores es muy difícil conciliar el sueño. En esa parte hay varios negocios que ponen la música a todo volumen. Este problema se les está saliendo de las manos a las autoridades. Cómo es posible que sean las 5:00 a.m. de un domingo y que uno no pueda pegar el ojo por tanta bulla de los bares”.

La JAC del barrio Junín, otro vecindario contiguo a dicho punto crítico, también ha denunciado en repetidas ocasiones, el exceso de ruido generado por tales establecimientos nocturnos.

De hecho, a raíz de varias denuncias formuladas por la ciudadanía, las autoridades actualmente estudian qué tan legal es la operación de dichos bares y discotecas, en materia de uso del suelo.

Además de este punto crítico, la comunidad cree que deberían realizarse frecuentes controles a ruido y horarios de funcionamiento de expendios de bebidas embriagantes, en barrios.

“En los sectores de Villa Marcela y Mirador de Tejaditos hay muchas tiendas que se volvieron una especie de cantina”.

“Además de poner música a alto volumen y de los desórdenes que se forman por el constante consumo de licor de los clientes, tampoco cumplen horario. Venden trago hasta la madrugada, y no se ven controles ni sanciones”, aseguró Prieto.

FLORIDABLANCA

Por Ingrid Paola Albis Pérez

Si bien Cañaveral es una de las zonas más importantes de Floridablanca y es donde justo se ubica el sector comercial de mayor relevancia de esta localidad, sus habitantes se ven altamente afectados por la cantidad de bares, discotecas, restaurantes, tabernas y licoreras que funcionan allí.

El exceso de ruido, especialmente después de las 10:00 de la noche, ha conllevado a que ciudadanos les soliciten a la Administración Municipal rigurosos controles para poner ‘en cintura’ a administradores y propietarios de estos negocios.

De acuerdo con lo informado por algunos vecinos, tener una zona de rumba en Cañaveral se ha vuelto un verdadero ‘dolor de cabeza’ para las unidades residenciales porque quienes salen de los establecimientos siguen literalmente la rumba en la calle. A este desorden se le suman las vías y andenes ocupados por carros mal parqueados y la presencia de borrachos armando algarabía o, en el peor de los casos, propiciando riñas.

No obstante, estas personas señalaron que no están de acuerdo con que la Alcaldía de Floridablanca ampliara el horario de rumba hasta altas horas de la madrugada: “No queremos que la rumba siga hasta las 4:00 a.m. No queremos más DJ en los exteriores. Queremos que esta medida sea revaluada porque con o sin insonorización los negocios están cerrando a la hora que se les da la gana. Si cuando la rumba iba hasta las 2:00 a.m. era un problema, imagínense ahora”.

Frente a esta queja, las autoridades confirmaron que en lo corrido del año se han cerrado temporalmente 10 establecimientos, solo en Cañaveral, por el no cumplimiento de lo estipulado en el Artículo 92 del Código Nacional de Policía.

Por parte de la Secretaría Local de Salud se estarían programando planes de inspección y control, a propósito de la reciente adquisición de un sonómetro para establecer los puntos generadores de contaminación auditiva.

Cabe resaltar, según decreto municipal, expedido el pasado 11 de abril, que todos los viernes, sábados y domingos víspera de festivos la operación de bares, café conciertos, licoreras, estanquillos, distribuidoras de licores, tabernas, discotecas y restaurantes de Floridablanca va hasta las 3:00 a.m. del siguiente día; mientras que el último fin de semana de cada mes tendrán permiso de funcionar hasta las 4:00 a.m.

Eso sí, este permiso solo se avala si el lugar cumple con las normas sanitarias y con los sistemas de insonorización para impedir que el ruido trascienda hacia el exterior; de lo contrario, se le aplicará la medida correctiva que corresponde con el cese temporal de la actividad.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad