Este es el relato que viví durante el 1/4 de maratón que se realizó este domingo en Bucaramanga.

Publicado por: TEXTO: NICOLÁS JIMÉNEZ BLANCO / VIDEO: MILTON VELOSA
Esta historia comenzó el jueves 25 de octubre, cuando nos reunimos con el equipo de trabajo e hicimos consejo de redacción. Uno de mis editores me preguntó primero si quería correr el cuarto de maratón el domingo, pero nadie sabía por qué la pregunta. Dije que no. Luego preguntó al resto de mis compañeros y, por votación, fui el elegido para correrla. Nervios.
Durante la tarde de ese día, gestionamos la inscripción para correr por los niños de la Unidad Oncológica de la Fundación Cardiovascular, ubicados en el piso noveno del Hospital Internacional. En la noche de ese jueves seguía nervioso, pero me motivaba ir a conocerlos.
El viernes era la cita. Debíamos estar a las 10:30 de la mañana en el HIC para conocer a los niños y algunos de los padres que los acompañaban. Con mi compañero Milton Velosa, quien ha sido la persona encargada de la producción de todo este trabajo, recogimos la camiseta con la que iba a correr y fuimos hasta la entidad médica.
Allí nos atendieron David Camacho, Gestor de Contenido de la FCV, y la Doctora Martha Ordóñez, Jefe de Operaciones Clínicas del Instituto de Cáncer del Hospital Internacional de Colombia, quienes nos hicieron el recorrido para conocer a los niños.
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Durante la hora y media que estuvimos en el hospital conocí a Martina, a Mateo, a Stefany, a Luis Carlos, a Adrián David, a Pedro, a Juan Diego, a Ariel Farid y a Paola. Con ellos hablé, y cada uno firmó la camiseta y dejó su mensaje. Al final de la visita, algunos empleados también la firmaron y me dieron sus mensajes.
El viernes lanzamos un video donde contábamos a los usuarios de Vanguardia Liberal, que íbamos a correr por los niños de la Unidad del Hospital.
El domingo 28 era la carrera, durante el fin de semana pensé en lo complejo que puede llegar a ser correr en una maratón como estas. Hay competidores que se preparan todo el año para correr y nosotros habíamos tomado la decisión de hacerlo, sin preparación, dos días antes.
La carrera
Con mi compañero Milton llegamos minutos antes de las 8:00 a.m. al Parque Turbay, en la carrera 27, donde saldría la carrera. Cerca de 49.500 personas corrieron en las tres modalidades: una de 21 kilómetros, otra de 10,5 y otra de seis. Ahí estaba yo, listo para salir de la meta.
Siendo las 8:15 de la mañana, sonó el disparo que dio inicio a la carrera, la cual tenía un recorrido por la carrera 27 (sentido norte-sur), luego la calle 56 hasta Real de Minas, para llegar al Puente de La Novena.
Al terminar el Viaducto, debía subir por la calle 45 para coger la Avenida Rosita y de nuevo coger la carrera 27, pasar el Parque de Los Niños, subir por la Calle 20 y luego correr por la Carrera 30, subir por la Calle 32, para correr por toda la Carrera 33. Un laberinto que ya se juntaba con el cansancio que tenía.
Después de correr toda la carrera 33, retomé la calle 56 para terminar lo que quedaba de tramo en la carrera 27, en el mismo lugar donde inició la competición.
A nivel deportivo la carrera es muy compleja. Los atletas deben prepararse mucho para mantener un ritmo y no cansarse tan rápido.
Como todo en la vida, cada cosa que uno realiza deja una enseñanza y un mensaje. En este caso tengo varios.
El primero es una invitación a las personas, que se tomaron el tiempo de leer y que no corrieron, a que lo hagan el próximo año. Por salud, por deporte, por ellos, por alguien de la familia o por alguien que no pueda hacerlo.
El segundo es que el cansancio y las dificultades de esta carrera no tienen ninguna comparación con el drama y el dolor que pasan los niños y sus familias, día a día, en una Unidad de Cuidados Intensivos o en un cuarto de hospital.
Espero que cada uno se recupere de sus enfermedades y pueda vencer esa carrera tan difícil como es una enfermedad oncológica. Estoy seguro con el apoyo de sus familias saldrán vencedores en la carrera de sus vidas.















