Hoy la sección ‘Historia del barrio’ se desplaza a Piedecuesta para relatar los orígenes, avances, obras, necesidades, problemas y expectativas del barrio San Francisco de la Cuesta en sus 26 años de fundado.

Publicado por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
Una hacienda bajo el nombre de San Francisco, cuyos terrenos eran surcados por cañaduzales en el pasado y donde hoy se levanta el colegio Carlos Vicente Rey, dio origen a uno de los barrios más tradicionales y en proceso de expansión urbanística del municipio de Piedecuesta.
Se trata del barrio San Francisco de la Cuesta, bautizado en honor a esta hacienda y al municipio de Piedecuesta.
Nació en los años 90 cuando la constructora Marval decidió comprar a un particular parte de estos terrenos rodeados de cultivos de caña de azúcar, con dos quebradas que aún conservaban su cauce natural: Suratoque y El Diamante.
Las cerca de 1.200 viviendas fueron entregadas en obra negra hace 26 años. Y poco a poco, sus dueños, venidos de diferentes partes del país, en su mayoría trabajadores clase media, fueron haciendo las reformas estructurales, en la medida en que el bolsillo lo permitía, recuerda Cristian Soto, actual presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio.
Es un barrio generoso en sus espacios, con calles anchas y andenes cómodos, que ya están pidiendo pavimentación; además cuenta con amplias zonas verdes para disfrute de sus vecinos.
Con el paso de los años, el panorama del barrio tomó un carácter más urbano, con calles de asfalto que se conectaban entre sí, tres sedes educativas, un parque ecológico y la iglesia Nuestra Señora de Chiquinquirá, los cuales se constituyen en referentes y sitios de interés en la zona.
Eje de conexión vial
Además por tener una ubicación privilegiada y estratégica, a un costado de la Autopista Nacional hacia San Gil, en la actualidad se construye el macroproyecto del Intercambiador Vial San Francisco de gran impacto no solo para este barrio, sino para el municipio y el área metropolitana de Bucaramanga, comenta el líder comunal.
Llama la atención el frente de seguridad, el cual fue creado hace 15 días con 18 integrantes para apostarle a la tranquilidad ciudadana.
“Se trabajará con cámaras en puntos neurálgicos como el área del salón comunal, el puente peatonal, frente a la sede principal del colegio oficial Carlos Vicente Rey y en los alrededores de las casas nuevas en la parte de la Gruta de La Milagrosa”, destaca el presidente de la Junta de Acción Comunal, quien advierte que la inseguridad es uno de los males que acecha al barrio.
La comunidad es conciente que el barrio ha ganado en progreso y desarrollo urbano, pero ha perdido espacio en seguridad y tranquilidad ciudadana, pues han surgido problemas de índole social como la presencia de jóvenes integrantes de ‘parches’ y de consumidores de drogas alucinógenas.
Desde su fundación, asegura Soto, han pasado seis JAC que han logrado gestionar obras para el sector, entre las que se destacan el salón comunal, el polideportivo, el gimnasio al aire libre y un templo religioso.
“Con un excelente equipo de trabajo afirmamos que la unidad hace la fuerza y realidad los proyectos”, asegura el presidente de la JAC, aunque reconoce que aún falta mayor compromiso e integración de los vecinos.
Ficha
Fecha de construcción: 1990
Número de viviendas: 1.200
Número de habitantes: 4.000 personas, aproximadamente.
Estrato socieconómico: 3
Barrios que limitan: La Macarena, San Carlos, San Cristóbal y San Luis.















