El pregrado, que comenzará en 2027, propone un “diseño sin apellido” para formar profesionales capaces de crear soluciones sociales, culturales y tecnológicas.
Publicado por: John Arias
La Universidad Autónoma de Bucaramanga presentó, en el marco de Ulibro, su nuevo pregrado en Diseño, una propuesta que busca superar las fronteras tradicionales de la disciplina y formar profesionales capaces de responder a desafíos sociales, culturales, tecnológicos y ambientales.
Diseñar ya no significa únicamente crear un objeto, una pieza gráfica o una prenda. También implica comprender un territorio, escuchar a sus comunidades, identificar problemas y construir soluciones que conecten la tecnología, la cultura, la innovación y las necesidades de las personas.
Con esa mirada, la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, presentó en el marco de Ulibro su nuevo programa de Diseño, una propuesta académica que busca romper con la visión tradicional de la disciplina y formar profesionales capaces de moverse entre diferentes campos del conocimiento. Lea también: La santandereana Yolanda Reyes vuelve a Bucaramanga: “Lo que está en disputa es la atención de la mente humana”
La apuesta de la universidad parte de una idea central: un diseño sin apellido. Es decir, una formación que no se limite a las fronteras del diseño gráfico, industrial o de modas, sino que entienda el diseño como una herramienta para generar transformación social, innovación, pensamiento estratégico y nuevas formas de relacionarse con el entorno.
“Queremos romper con la visión tradicional del diseño como una disciplina aislada”, explicó Laura Lucía Serrano, directora del programa de Diseño de la UNAB. Según señaló, la propuesta busca que los estudiantes puedan convertirse en actores de cambio, capaces de dialogar con comunidades, saberes tradicionales y diferentes sectores para generar estrategias que transformen su realidad.

Un diseño que no tiene apellido
Uno de los elementos diferenciadores del nuevo programa es precisamente su carácter interdisciplinario. Durante el conversatorio de lanzamiento, Andrés Felipe Roldán García, diseñador industrial y profesor asociado de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, destacó que las corrientes contemporáneas del diseño se han alejado de la idea de que su función consiste exclusivamente en desarrollar productos o servicios.
Hoy, explicó, el diseño también puede intervenir en procesos organizacionales, culturales y sociales, así como contribuir a la competitividad empresarial, el desarrollo regional y la transformación de comunidades.
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Para Roldán, esta perspectiva representa una oportunidad especialmente importante para Santander, donde la oferta de programas de diseño todavía es limitada.
El carácter integral de la propuesta permitiría, en su opinión, establecer conversaciones entre diferentes actores y responder a las particularidades del territorio. “Este programa de diseño es un programa de diseño integral”, señaló, al destacar que su flexibilidad puede facilitar su adaptación a las necesidades que vayan surgiendo en la región.
En esa misma línea, la arquitecta y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Adriana Gómez Alzate, invitada al conversatorio, resaltó la pertinencia de pensar un nuevo programa de diseño en medio de los actuales desafíos ambientales y sociales.
Para la académica, el diseño puede convertirse en un punto de encuentro entre disciplinas, tecnologías emergentes, arte, ciencia y conocimientos que se producen fuera de las universidades. Le puede interesar: Nona Fernández en Ulibro 2026: “La literatura está para complejizar la realidad”
Tres caminos de especialización
La formación propuesta por la UNAB contempla ocho semestres. Durante los primeros ciclos, los estudiantes consolidarán conocimientos tecnológicos y conceptuales relacionados con el diseño, además de desarrollar pensamiento crítico y conceptual.
Posteriormente podrán elegir entre tres énfasis: Diseño Interactivo, Diseño de Experiencias y Recorridos, y Diseño Textil y Accesorios.
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El primero explora las conexiones entre interfaces y entornos físicos y digitales. El segundo se concentra en la creación de narrativas, experiencias y recorridos memorables en espacios y eventos. El tercero busca integrar valores culturales y aspectos funcionales en el campo del diseño textil y los accesorios.
A esto se suman dos certificados adicionales que los estudiantes podrán obtener durante su formación: Diseño Visual y Diseño e Innovación. El primero está orientado a competencias en comunicación visual, narrativas gráficas y herramientas digitales; el segundo aborda el diseño como herramienta estratégica, con contenidos relacionados con modelos de negocio, branding, sostenibilidad y solución de retos empresariales y sociales.
Pensar el territorio desde el diseño
Uno de los grandes potenciales que los invitados identificaron en esta nueva propuesta está relacionado con su capacidad para responder a las características de Santander y de la región.
Gómez Alzate señaló que el diseño puede ayudar a poner en valor los conocimientos comunitarios, las culturas emergentes y los saberes ancestrales, especialmente en un territorio caracterizado por su biodiversidad y diversidad cultural.
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La académica puso como ejemplo sectores como el turismo, donde el diseño puede contribuir a desarrollar nuevas experiencias alrededor del turismo de naturaleza, cultural, académico o creativo. La apuesta, explicó, consiste en avanzar hacia modelos en los que el visitante no sea únicamente un consumidor, sino que también pueda relacionarse con las comunidades y generar intercambio de conocimiento.
La propuesta también busca que los futuros diseñadores aprendan a observar críticamente las transformaciones de su entorno. En lugar de asumir la tecnología y las tendencias como respuestas automáticas, la universidad plantea que la academia debe ayudar a preguntarse para qué sirven, qué problemas resuelven y cómo pueden relacionarse con los conocimientos existentes en el territorio.
“Los muchachos de hoy en día no son los mismos de antes”, planteó Roldán durante el encuentro, al destacar que las nuevas generaciones tienen la posibilidad de combinar creatividad y herramientas técnicas para desarrollar nuevos productos y servicios de acuerdo con las necesidades de su contexto.
El programa comenzará en 2027
El nuevo pregrado iniciará actividades académicas en el primer semestre de 2027. Los aspirantes podrán realizar su proceso de inscripción a partir de octubre de 2026, aunque desde ahora pueden dejar sus datos a través de la información disponible en los canales de la universidad.
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La UNAB también contempla diferentes alternativas de financiación para los estudiantes, entre ellas convenios con ICETEX, Plan Horizonte, Plan Avanza, Flexi 30 y el Fondo de Becas Rafael Ardila Duarte.
Más que abrir un nuevo programa académico, la universidad plantea con esta propuesta una manera distinta de entender una profesión que cada vez tiene más presencia en ámbitos como la innovación, las empresas, la cultura, la tecnología y el desarrollo territorial.
En palabras de Gómez Alzate, el reto está en formar profesionales que no solamente sepan solucionar problemas, sino que puedan entablar relaciones entre disciplinas, comunidades y conocimientos, con una mirada crítica y acorde con las particularidades del lugar donde viven.
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